El problema del Cine

Aprovechando que esa Musa de lo ecléctico que es Carmen Calvo, ha cesado como Ministra de Cultura, hablemos un poco del problema del cine en España.

Nuestros abajofirmantes actores y Bardemes, se quejan de que se ve poco cine español. Así que como hay que ver más cine de aquí, la solución para ellos pasa por dos cosas:

1.- Que se les dé, más dinero público, mi dinero, para hacer cine que la gente no ve porque a la gente no le gusta.

2.- Dado que la gente es idiota y va a ver lo que le da la gana y no lo que debería, lo que hay que hacer es…¡Obligarles! Si la gente no quiere ver cine español, lo más democrático, es obligarles, haciendo que un porcentaje sea obligatorio de cine español en las salas.

A mi a veces me da la impresión de que en algunas cosas pensamos con cualquier órgano que no sea la cabeza.

Veamos. Por un lado tenemos unas cuantas películas que se ven (y mucho) en el cine español. Por otro tenemos (muchas), normalmente subvencionadas y que no se ven.

Mi amigo Luis, gran conocedor del tema, me ha sugerido la muy razonable idea de que a lo mejor lo que hay que hacer es favorecer el vínculo iberoamericano en el cine español (pero fomentarlo de verdad, con productoras Hispanoamericanas de verdad, con Goyas que no solo sean para España, etcétera). Ahí tenemos un mercado de 600 millones de personas que hablan lo mismo que nosotros, y que además, está tomando mucho poder en Estados Unidos.

Y mientras aquí, subvencionando cosas que ve el 2% de la población…

A lo mejor hay que fomentar el cine español e iberoamericano (de verdad, no como ahora), y también el Europeo, creando algun tipo de «regalo» al Consumidor, para ver cine europeo o iberoamericano.

Imaginemos. En vez de la tontería esa de las cuotas, que hiciéramos que por iniciativa del Gobierno, las películas Europeas e Iberoamericanas, dos veces a la semana, costasen la mitad del dinero. ¿Qué pasaría?

Porque creo que el problema es el siguiente: Entre ir a ver una película americana, por 7 euros, o ver una española por 7 euros, la gente prefiere la americana a la española.

¿Y entre una española de 7 euros y dar una vuelta? Pues la gente prefiere dar una vuelta, por lo general

¿Y si lo hicieramos al reves? En vez de prohibir, fomentar. Y en vez de fomentar a las productoras, fomentarnos a nosotros, que para eso pagamos dinero. Yo, si fuera por menos dinero, sí iría a ver según qué cine.

Y lo del tema de que estemos desperdiciando un mercado de 600 millones de personas porque a nuestros abajofirmantes filoprogres les guste rodar o aquí o en USA como norma general, me parece casi obsceno.

¡Qué bien vendrían productoras, y un Gobierno, que apostara, de verdad, en el campo cinematrográfico, por ese gigantesco mercado que hay allí!

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  • Comentarios (4)
  1. Curiosamente, la semana pasada salió un artículo en l’Avui que trataba un manera alternativa de promocionar el cine propio sin meternos en medidas draconianas de dudosa efectividad:
    Redistribució del cinema.

  2. Siendo catalán, como uno de esos dos tan vilipendiados ejemplos de cine, considero injusto el trato. Es más, me recuerda a una de las peores lacras patrias: el autoodio.

    En ese aspecto el problema es que la memoria humana es aberrantemente selectiva, de modo que a falta de estadística fiables, prefiero no entrar al trapo. En parte por que podríamos estar una semana discutiendo qué es y qué no es cine catalán, por que la definición oficial no me sirve. Pero dudo que, si comparamos la producción gringa en su totalidad (no sólo lo que aquí nos llega) con lo que de cine patrio y/o español nos toca tragar, la comparación saliera TAN a favor del cine de los USA.

    Es cierto que el sistema actual de subvenciones acaba ensalzando verdaderos truños. Así que yo propondría un sistema que no diese ni una perra gorda en la producción, pero que tirase la casa por la ventana en promoción y distribución. Que ahora resulta que las pelis patrias buenas quedan en el olvido.

    E insisto en la necesidad de las subvenciones. No se puede dejar a merced de un mercado TAN desigual algo tan delicado como la cultura, y menos aún cuando el posible mercado es de 10 millones en vez de 600.

    En estas cosas recuerdo siempre un par de ejemplos más relacionados de lo que parece:
    – las revistas porno: un kioskero, si quiere vender la revista «A» se ve obligado por la distribuidora a copar sus estantes por revistas porno. Más o menos como intuyo que pasa con las distribuidoras de cine. ¿Cuántos truños gringos han ocupado salas en los últimos años? De hecho es en las distribuidoras donde creo que se deberían imponer las cuotas, no en los exibidores.
    – la «ñ» en los teclados: este es un ejemplo paradigmático para poner frente a los que abogan por soltar en bolas cualquier producto cultural a la selva del mercado. Tenemos esa letra tan nuestra e imprescindible en los teclados por que la ley lo OBLIGA. De lo contrario nos veríamos como Puerto Rico que, al menos años atrás, se repartían manuales caseros sobre las combinaciones «ALT+» que te permitieran escribir acentos y eñes con teclados gringos.

    Resumiendo: ley sí pero midiendo muy mucho el qué y el cómo, pero a muerte.

  3. Estamos de acuerdísimo, Don Luís.

    Y esto no solo aplica al cine…

    Un saludo.

    Javi

    • Don Luis
    • 9 julio 2007 1:45pm

    hola Javi, respecto a lo del cine subvencionado una vez oí que los peores cines del mundo son el catalán y el canadiense (francófono) precisamente por ser hipersubvencionados.
    Del canadiense no sé mucho, pero del catalán sí podemos decir que es insufrible y que siempre los mismos directores y las mismas caras produciendo el mismo cine de supuesta calidad (y que no ve nadie).
    Evidentemente muchos solo filman por ser enchufados de… si no no lo entiendo.
    lo que quiero decir es que un cine sobreprotegido nos sale como un hijo sobreprotegido, incapaz de defenderse solito y siempre dependiedo de los papas.

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