A propósito del #nolesvotes

#nolesvotesComo sabéis, hay cierto buzz en torno al movimiento #nolesvotes; lo que significa, sus consecuencias, etcétera.

El otro día Ana Aldea hizo un excelente post, sobre la representatividad real del movimiento #nolesvotes. Yo quiero comentar a vuelapluma un par de impresiones personales al respecto, sin ánimo de entrar en polémica con nadie. Repito, que son impresiones personales.

La desafección social con los políticos (no estoy seguro de que sea también con la política) es real. Existe. No sólo tienes que ver las encuestas; simplemente has de ir por la calle, y hablar con la gente normal (no entre nosostros, que es lo que hacemos siempre), y vemos que la gente está hartita de según qué cosas de la política y los políticos, y que es algo transversal; les pasa a todos los políticos y todos los partidos (éste, creo yo, es el primero error serio del movimiento #nolesvotes; pedir que no se vote a 3 partidos y luego forzar los argumentos para conseguir la cuadratura del círculo de decir «a esos 3 no, pero a otros sí», y decir que esos partidos pecan de unas cosas que, al final, pecan todos)

Decir que la desafección es real, y que como son muy malos y tal lo que hay que hacer es no votarles porque eso les duele. es, para mí,un brindis al sol estupendo, bonito y tal pero de utilidad dudosa…porque dices «les duele»; bueno, les duele si votan poco a tu partido y mucho a otros…pero la abstención es un dolor no tan duro como perder porque votan a tu contrario.

Pero suponiendo que no sea un brindis al sol,la filosofía del movimiento me recuerda un poco a lo de la la duda cartesiana: Destruye de puta madre pero no logra hacer demasiado constructivo. Y eso hace que me siga siendo complicado apoyarles. Me explicaré.

Decimos: de acuerdo; no les votamos. ¿Y a quién votamos? ¿A partidos con los que ideológicamente no estamos de acuerdo? ¿No votar y fomentar la abstención? ¿Nada? Es decir; no puedes decir, no les votes y ya está; tienes que dar una alternativa seria, porque si no para mí es un poco eso: un brindis al sol. Lo que no creo es que me digan seriamente que me vaya a la abstención o vote al Partido del Cannabis o a Humanismo y Democracia…(salvo que aquí haya un movimiento muy pensadito para apoyar a una fuerza política específica de color magenta)…

Y es que además me parece preocupante el argumento: no votes a un partido del que te gusta lo que quiere hacer en tu ciudad porque en Madrid (Gobierno Central) tienen tal o cual posición con la Ley Sinde o lo que sea, o porque «es que son todos muy corruptos»…no me gusta esa argumentación; me parece mezclar churras con merinas.

Y luego, hay un tema que pienso que ya es bastante contraproducente: El ser ideado-llevado-meneado por los gurús 2.0 de siempre, que son los que siempre están en reuniones y tal tratando de llevar a la gente por los derroteros del manifiesto de turno: Los profesionales del #manifiesto.

Ojo: No digo que pase ni siempre ni con todos: Pero sí puede haber cierta percepción de que hay una parte de gurús de la cosa que tratan de hacer lo que sea para conseguir que su nombre sea meneado y salga en los periódicos o en la televisión como una especie de «portavoz espontáneo» de la Comunidad internáuta, aunque si alguien pregunta «yo me represento sólo a mi mismo, oye».

Creo que este movimiento habría sido bastante más aceptado si no estuviera apadrinado por los «apadrinadores oficiales» (valga la redundancia) de siempre, que últimamente se apuntan a un bombardeo; y eso, en cierta parte de la comunidad (y no pequeña, ojo) crea rechazo. Porque hay que entender que haya cierta gente que sienta que están intentando ser «manejados» por ciertos gurús del dospuntocerismo para que éstos muestren su fuerza o poder de convocatoria/presión para sus propias apuestas de futuro, con la excusa de las empresas más limpias y justas (ya sea el #nolesvotes, el canon o lo que toque).

Y vuelvo a repetir que ni son todos los que están, ni es en todos los casos; pero sí existe la percepción (y creedme; existe) de que algo de eso hay.

En suma; en estos momentos de desafección, si el movimiento #nolesvotes se hubiera enfocado de otra forma, y sin tantos personalismos, a lo mejor podría haberse visto de una manera más positiva de la que se le ve ahora mismo.

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  • Comentarios (1)
  1. Coincido punto por punto con tu interpretación. Me parece que es ahora, precisamente cuando sentimos que aquéllos a los que no hemos votado (banqueros, mercados, poderosos…) son los que controlan el mundo, precisamente ahora, es cuando tenemos que apostar por la política. Y estaría bien criticar a un partido, o a un conjunto de partidos incluso, sin como contrapartida se ofreciera un proyecto comprometido, consolidado, constructivo en definitiva. Esto es, enfrentar al no que, como tú dices, está presente en la sociedad, un sí rotundo mediante la construcción de una solución integral, de una propuesta, de una esperanza distinta a la constante unívoca de decir siempre no a todo y destruir al contrario como única alternativa.

    Un abrazo.

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