Un amigo independentista

Un amigo mio, un buen amigo mío, es independentista; específicamente de Esquerra Republicana de Catalunya. Hablamos bastante sobre lo que es España, y sobre lo que no es España.

Es curioso, porque él nunca había sido nacionalista; pero fue Aznar, allá por el 2000, el que le volvió no ya nacionalista; sino independentista.

Él lo explica bastante bien en su blog.

Todas las conversaciones que he tenido con él, y con otros amigos de aquí, que sienten Catalunya por encima de todo, me ha enseñado varias cosas.

1.- Opino que no hay en general problema de Catalunya con España. Hay problema de Catalunya con «esta España». Es decir; en tanto en cuanto ser español implica ser menos catalán, menos españoles se sienten.

2.- No se pueden decir cosas tan a la ligera, porque si eres presidente, eso tiene consecuencias. Porque hay comentarios que venidos de tu Presidente, desgarran, y duelen.

3.- Se diga lo que se diga, la mayoría absoluta de Aznar con respecto a las distintas sensibilidades de esta España múltiple, fue nula, nula, nula.

4.- Creo que fue Pla el que dijo eso de que lo más parecido a un españolista de derechas, es un españolista de izquierdas. Y yo pongo mi corolario: Pero no todos los de derechas creen en una España uniforme, ni tampoco todos los de izquierda.

5.- Es irreal, verdaderamente irreal, pensar que el problema de España se va a resolver simplemente «acallando» a aquellos que ven una España distinta.

6.- Aquí (y yo soy el primero que me acuso a mí mismo), parte de culpa la tenemos aquellos que pensamos que España es algo más complicada y poliédrica que esta España que el Estado dice que es, pero no somos capaces de decirlo bien alto; por comodidad, o por lo que sea.

7.- Pienso, y lo pienso de verdad, que en este caso, para dar el «salto adelante», hace falta un trabajo intelectual profundo, y serio, desde el lado de la Derecha, para redefinir esta cosa que se llama España, para hacerla viable para el futuro.

8.- Mi amigo es independentista; yo quiero a España (ojo, a la España grande de la que hablaba Prat de la Riba, uno de los padres de la Patria Catalana), como quiero a pocas cosas. Y los dos estamos de acuerdo, en que con otra España, en la que todos estuvieramos a gusto, otro gallo muy distinto nos cantaría…

Es curioso. Hace muchos años, cuando estaba estudiando la carrera, uno de mis mejores amigos, era nacionalista, independentista catalán (pero hasta el punto que prefería ser ciudadano de Ghana antes que ser español). Después de un año viviendo juntos, llegamos a la conclusión, los dos, de que eso que se llama España es un proyecto posible. No como está ahora mismo, pero sí es posible.

Por eso, no estoy de acuerdo conque el problema de España-Catalunya se tenga que conllevar, como decía Ortega.

Por eso creo, que hay mucho trabajo que hacer, pero que vale la pena hacerlo.

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  1. Por alusiones…

    En mi metamorfosis de pingüino (véase en mi blog mencionado por Javier) a independentista catalán hay un par de factores que me gustaría resaltar: hubo unos meses en que el desempleo me dió tiempo de sobras para perder viendo la tele y entre lo visto estaban los debates en el Congreso de los Diputados y las sesiones del Consejo de Seguridad de la ONU en las jornadas previas a la Guerra de Irak (un bochorno en general, para partirse el pecho si no fuera tan trágico).

    Eso por una parte y, por otra, también ví un montón de debates del Parlament de Catanlunya. Visto lo visto, los que realmente me representan son estos últimos, mientras que todo lo que lleva la bandera española termina demasiadas veces provocándome vergüenza ajena.

    Pero estoy divagando… Dicen que nos creemos superiores. Puede ser, pero no más que cualquier hijo de vecino. Igual que los asturianos dicen «España es Asturias y el resto tierra conquistada». Igual que los madrilenos que van «de Madrid al cielo». Y aquellos del «vivar Beti manquepierda». Y para que no falte nadie… quién cocina mejor que la madre de uno? NADIE.

    Y sí, somos tan diferentes como parecidos. Véanse las jotas de la zona Tarragona por ejemplo. Pero es que ese no es el tema, no es cuestión de si somos parecidos o no, sino de lo que queremos ser. Y es cierto que muchos no queremos ser españoles por cuestiones sentimentales/simbólicas, pero también nos encontramos con el mal gobierno reiterado. Un señor llamado Xavier Sala i Martín redactó una metáfora casi inmejorable al respecto: Una, Grande, Libre.

    Y este mismo señor, catedrático de la Universidad de Columbia para más señas, también dijo lo suyo argumentando que, deseable o no, la independencia de Cataluña es perfectamente viable:
    INDEPENDÈNCIA DE CATALUNYA: LA VIABILITAT ECONÒMICA.
    THE INDEPENDENCE OF CATALONIA: THE ECONOMIC VIABILITY (para los que tengan problemas con el catalán).

    En fin sólo unas últimas palabras… Creo que el tiempo del sueño de una España plural ha terminado y pensar lo contrario es ser un iluso como yo era antes.

    • francis black
    • 21 mayo 2007 10:16pm

    En esto hay una parte sentimental y otra racional , hay mucha gente independentista que lo es por sentimiento como muchos otros se sienten españoles , la idea seria encajr las sensibilidades y que cada uno pudiese expresar sus sentimientos sin ser atropellado . Otra cosa es la parte pragmatica del asunto yo veo imposible la independencia de Cataluña , pero sis se diera no me pareceria mal , pero no creo que salgan los numeros , mi relación con las administraciones es contable el resto es terreno personal y me gustaria que no se metieran demasiado .

  2. El problema de Cataluña con España es que no saben como diferenciarse más, cuando en realidad hay demasiados parecidos. Y su voracidad. No son mejores que el resto de Españoles. Pero ellos creen que si. Cataluña hay que sufrirla para conocerla.

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