franquismo

(DISCLAIMER: Esta es mi visión de las cosas. La mía y sólo me representa a mí. Cada masón tiene su interpretación de la cosa, que puede ser parecida a esta o muy distinta y eso es lo bonito: que cada uno ve las cosas como más le llene.)

Como yo he venido aquí a hablar de mi libro, y uno de mis libros es el tema de que los masones no somos esos señores (o señoras) que Vuestras Excelencias creen, aquí estamos.

Voy a empezar con un post que intentaré que sea didáctico y simple sobre el sobre el contubernio judeo-masónico-comunista, qué es y de dónde viene eso; luego hablaré un poco de la masonería actual, de los tipos mayoritarios que hay en esta España mía, esta España nuestra, y en el tercero hablaré de dónde estoy yo, qué rito practico y por qué. Trataré de no ser un coñazo, pero soy un hombre con poca fuerza de voluntad.

Empezamos.

Vamos a situarnos históricamente en lo que se llama «el período de entreguerras»: Revolución rusa, República de Weimar, Crisis del 29 y todas estas cositas. En ese momento hay tres modelos de Estado en Occidente: las democracias liberales (que iban para abajo en ese momento por sus eternos debates y su falta de resolución) y las dos chicas nuevas en la oficina: el comunismo y el fascismo.

Por resumir muchísimo e ir al meollo del tema (muy, muy, muy resumido), el comunismo no creía, por aquel entonces, en las naciones como nosotros las entendemos (que ellos llamaban burguesas) en tanto en cuanto las veían como un mecanismo de las clases dominantes para someter al Proletariado, cada uno en su zona geográfica.

Ellos querían hacer un mundo nuevo y un Hombre Nuevo donde el Proletariado Internacional fuera tomando el poder, de una forma u otra, en cada uno de los «Estados» para, poco a poco, ir incorporándolos a esa unión de pueblos organizados en Soviets que se llamaba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (tanto es así que hasta 1944, durante casi 30 años, el himno en la Unión Soviética era «La Internacional», hasta que ese Hombre de Paz que era José Stalin, llegó a la conclusión de que un poco de patriotismo nacional era necesario).

El fascismo surge como respuesta al comunismo en el sentido de que la Nación, la Patria, está por encima de todo (otro día hablaremos de esto); esto choca frontalmente con las ideas internacionalistas de «vamos a suprimir el concepto burgués de nación». Con lo cual, tenemos dos «grandes pulsiones ascendentes» en Occidente: una «internacionalista y antinacionalista» (digamos) y otra «hipernacionalista e hiperpatriótica» (ma-o-meno).

Seguimos.

Francisco Franco era un señor más bien bajito y con una voz poco agraciada, que también era el general más joven de Europa, por aquel entonces. Y – por una serie de maniobras suyas y casualidades – tras el Golpe de Estado-Alzamiento-Whatever del 18 de Julio de 1936 y su subsiguiente Guerra Incivil, llegó a ser Jefe del Estado Español (y Jefe de todo) durante casi 40 años.

Este señor tenía una serie de obsesiones (muchas, muchas obsesiones) y una de ellas era la masonería. Si queréis saber de esta obsesión suya, hay bastante literatura al respecto enlazada en un sitio web que se llama Google. Aquí os quiero hablar un poco del contexto histórico e ideológico por el cual el «temita» que le tenía Franco a la masonería estaba apoyado por una especie de idea filosófica.

La lógica franquista (que proviene del fascismo y otras fuentes) diría algo así (y este es el meollo del tema): si la Patria está por encima de todo y todos, todo aquello y todos aquellos que nosotros consideremos que no creen en la superioridad de la Patria, están juntos en un plan contra su superioridad intrínseca. ¿Y quiénes son estos?

Por un lado los judíos. ¿Por qué? Porque para ellos eran un pueblo, una nación sin territorio propio que estaba en todos los territorios desperdigada, con sus objetivos «de grupo nacional», que eran objetivos distintos a los legítimos de cada una de las Patrias (decían los fascistas y otros, repito).

Por otro lado los comunistas, por eso que hemos explicado más arriba del internacionalismo.

Y en tercer lugar, estaban los masones, que, según ellos, eran esos señores que habían participado tanto en la Revolución Americana y en la Revolución Francesa, que creían en un concepto tan vago como la Humanidad y que eran de obediencia extranjera (ya que dependían, en muchos casos de la masonería francesa o inglesa, y, por tanto, no consideraban que la Patria está por encima de todo por sus juramentos). Por tanto, eran antipatriotas. En nuestro caso, malos españoles.

Uno más uno más uno son tres, quién me lo iba a decir: tres entidades «supranacionales» que iban contra la superioridad de la Patria: el judaísmo, el comunismo y la masonería. Voilà: aquí tenemos el contubernio judeomasónico y comunista.

Era ese el discurso sobre el que el franquismo sustentó el contubernio (dejamos para otro momento las razones históricas, por las que cierto tipo de masonería bastante anticlerical y bastante afrancesada tuvo bastante peso en el devenir de la II República Española…durante un tiempo).

Franco, pacientemente, durante 40 años, por el bien de la Patria (decía), luchó contra el contubernio, y por eso encarceló y fusiló a muchos, muchísimos masones, y, con más paciencia aún, tuvo todo un Estado a su disposición para meter en la cabeza de la gente su visión de la masonería como un cáncer para el país (me ha contado mi amigo Arnau que visitó la «imitación de una logia masónica» que existe en el Archivo de Salamanca, y vistas las fotos, es un sitio tétrico, desagradable y que da el mal rollo de la vida. Incluído a él…y a mí, vistas las fotos).

Por eso, durante 40 años se asoció en España a toda la masonería con el anticlericalismo y antiespañolismo. Y hoy en día, 40 años después de esos 40 años, aún hay mucha, muchísima gente – la mayoría por puro desconocimiento, una minoría porque ya les va bien un «culpable fácil» – que sigue pensando que todos los masones, si son masones son antiespañoles, anticlericales y rojazos…y hay algunos que lo son, y hay muchos, muchísimos que no lo son (y el que me conoce sabe que puedo ser muchas cosas, pero de lo último que se me puede acusar a mí es de antiespañol, anticatólico o rojazo. Otra cosa es que sea un hombre con contradicciones…como todos, pero eso es otro tema xD).

Seguimos en el siguiente post.

PD: Os recomiendo en-ca-re-ci-da-men-te que veáis «Mientras dure la guerra», de Amenábar; toca en algunos momentos este tema.

Buenas.

Pasados unos 7 años desde que escribí por última vez, muchas cosas han pasado por el mundo, y también me han pasado a mí.

Estamos en un momento antiliberal y populista en Occidente, y como a mí estas cosas me encantan, voy a tratar de retomar el blog, pero ahora de verdad.

Esta primera entrada (que de verdad espero que no se quede aquí, pero soy un hombre con más buena voluntad que con voluntad) va a ser un simple enlace.

Estamos empezando un proyectito que se llama soliloquios.club donde unos cuantos masones del Rito de Emulación (otro día os explicaré esto, pero es importante para la cuestión) exponemos nuestra visión sobre una serie de temas políticos específicos. Y, en la mayoría de los casos, la visión de cada uno es contraria de la que tienen otros. Y esa es la gracia: que la gente tenga visiones distintas a la tuya y te las explique. Es irrelevante si estás de acuerdo o no, pero es importante entender el hilo argumental del que no piensa como tú.

El primer tema que elegí de la lista fue el de «las consecuencias de la ‘no-ruptura’ con el franquismo».

En ese post yo niego la mayor: yo digo que hemos roto con el franquismo y explico mis motivos. Si queréis leerlo, haced click aquí. Os aconsejo que os leáis los míos y los que no son míos. Sobre todo los que no son míos.

Ese post lo escribí en marzo. Publicaré otro no sé cuándo, porque uno ya no tiene edad de estar publicando por publicar. Aquí o allí.

En fin, a ver si es verdad que he retomado la sana costumbre de escribir más allá de redes sociales.

Os quiero.

Pues sí. El PP ha condenado el Franquismo. Lo que pasa es que fue en 2002; para ser exactos el 20 de Noviembre de 2002.

Así que ya tenemos un argumento menos progreguay; aunque sé que se seguirá utilizando, porque un buen progre siempre busca una excusa para que la realidad no le empañe un eslogan…

El PP y los demás grupos condenan la ‘represión de la dictadura franquista’

El Congreso insta al Gobierno por unanimidad a que reconozca los derechos de los exiliados y de los ‘niños de la guerra’ coincidiendo con el 20-N

MADRID.- Ayer, cuando se cumplieron 27 años de la muerte de Francisco Franco, el PP y todos los partidos del Congreso aprobaron por unanimidad una resolución, en la que condenan «la represión de la dictadura franquista» y piden al Gobierno que reconozca los derechos de los exiliados, incluidos los niños de la guerra.Es la primera vez que el PP respalda en el Congreso una condena de la dictadura.

La casualidad de que el debate sobre estas cuestiones hubiera sido fijado recientemente para el 20 de noviembre hizo que el Congreso celebrara ayer el 27 aniversario de la muerte de Franco «de manera histórica», como dijo con ironía el portavoz de Izquierda Unida, Felipe Alcaraz: aprobando una propuesta en la que se condena al franquismo.

En síntesis, en la proposición no de ley aprobada por unanimidad se indica:

Nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, a utilizar la violencia «para imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios».

Resulta conveniente «mantener el espíritu de concordia y de reconciliación» que hubo para elaborar la Constitución.

El Congreso reafirma el deber de la sociedad de proceder al reconocimiento moral de todas las víctimas de la Guerra Civil, «así como de cuantos padecieron más tarde la represión de la dictadura franquista». Insta a que cualquier iniciativa de las familias de los afectados reciba el apoyo de las instituciones, «evitando que sirva para reavivar viejas heridas o remover el rescoldo de la confrontación civil».

El Congreso insta al Gobierno a que desarrolle con urgencia «una política integral de reconocimiento y de acción protectora, económica y social», de los exiliados de la guerra y de los llamados niños de la Guerra, que incluya la recuperación de la nacionalidad española para ellos y sus descendientes, también con derecho a votar.

El PSOE había planteado dos propuestas: una, para que los poderes públicos procedan a la reparación moral de los desaparecidos y asesinados de la Guerra Civil; otra, para el reconocimiento de los exiliados, incluidos los llamados niños de la guerra, a los que hasta ahora no se consideraba exiliados. Izquierda Unida pedía, en otras dos proposiciones no de ley, el reconocimiento moral de todos los que padecieron la represión franquista, y que se proceda a exhumar las fosas comunes de la Guerra Civil para identificar los cadáveres enterrados en ellas, que los especialistas calculan en unos 30.000. Eusko Alkartasuna (EA) presentó otra propuesta para devolver la dignidad a los familiares de los fusilados durante el franquismo.

El Partido Popular había presentado varias enmiendas para modificar algunos aspectos de esas propuestas. Pero el martes hubo negociaciones y todos los partidos acordaron un nuevo texto, en el que se recoge prácticamente todo lo que planteaban PSOE, IU y EA en sus proposiciones.El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, dio el visto bueno a ese texto por la noche y ayer fue aprobado en la Comisión Constitucional del Congreso.

Reconciliación

Felipe Alcaraz, de IU, afirmó que, a pesar de que a la Constitución de 1978 es conocida como la «de la reconciliación», muchos ciudadanos que lucharon por un régimen legítimo como era la República, o sus familiares, no se sienten «totalmente representados en el edificio constitucional» porque la Transición se planteó «como una especie de pacto de olvido».

Por eso, añadió, todavía se sienten «olvidados» muchos «ex presos, guerrilleros, enterrados, esclavos del franquismo, perseguidos y exiliados».

«El conflicto que se ha venido en llamar de ‘las dos españas’ no terminará hasta que no se restituya toda la verdad de lo ocurrido y se reconozca a todos estos familiares el dolor que padecieron y padecen, devolviéndoles los cuerpos de sus familiares, a fin de poderles dar sepultura digna», dijo el portavoz de IU.

Tras la defensa que hicieron los socialistas Alfonso Guerra y Amparo Valcarce de sus propuestas, la diputada Begoña Lasagabaster, de EA, afirmó: «Hay que hablar de la historia silenciada, rescatarla y reconocer a todas aquellas personas moral, social y económicamente que han sufrido en la dictadura de Franco».

En nombre del PP, el diputado Manuel Atencia dijo que su grupo parlamentario considera, como todos los demás, que es «un deber» del Congreso «rendir un tributo de admiración y de afecto» a los exiliados y a los niños de la guerra.

Propuestas similares a las aprobadas ayer han sido presentadas con anterioridad en varias ocasiones en el Congreso, y siempre fueron rechazadas. Por eso, Atencia expresó su deseo de que este texto consensuado y aprobado por todos termine con «el rosario» de iniciativas parlamentarias sobre estas cuestiones.

A la satisfacción que mostraron todos los partidos se sumó la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que calificó «trascendental» el acuerdo unánime y de «acto de justicia histórica» para muchos españoles.

Dejo aquí el enlace a la noticia: http://www.elmundo.es/papel/2002/11/21/espana/1275698.html

Dejadme hacer un poco de historia familiar, para explicar lo que quiero decir.

Por parte de mi padre, mis abuelos eran unos señores de Derechas de toda la vida. Por la parte de mi madre (mi madre es americana), mis abuelos pertenecían al ala radical (si lo preferís, izquierdistas).

Mis padres, estudiaron la carrera entre el final de los 60 y el principio de los 70. Y me contaban como iban a manifestaciones clandestinas, que corrían delante de los grises, y ese tipo de cosas (pero más que nada a modo anecdótico); nunca fueron muy militantes. Y yo nací en el 77.

Personalmente a mí Franco me ha parecido siempre un ser de Marte; una especie de película en blanco y negro, que me resulta inconcebible. Mi abuela decía que qué bien se vivía con él, mis padres que no se vivía bien, y otros padres de amigos míos, decían que qué mal se vivía con él.

Bueno; sea como fuere, la verdad es que para mí el Franquismo es más que nada una cosa pasada, totalmente externa a mi persona. Oigo que gente lo pasó mal, otros muy mal, otros no tan mal, etcétera. Tan externo es para mí como lo puede ser la II República…algo de libros, vaya. (Eso sí; me empezó a gustar más el tema de la República Española, cuando con 14-15 años me picó el veneno de la política, y empecé a estudiarla con más asiduidad).

Me considero una persona moderadamente razonable. Soy de Derechas, pero hay políticas de Izquierdas que me gustan y cosas de la Derecha que no me gustan. Creo que a este país hace falta un cambio en la Derecha y también en la Izquierda. No hace falta ni mencionar que el Franquismo me parece totalmente condenable, de principio a fín. (Además, a mí por ser gay, me habrían aplicado directamente la ley de Peligrosidad Social)

Pues se está dando una cosa curiosa, que juro por Dios, que no me había pasado jamás, jamás, jamás.

Después de tanto escuchar que si la Derecha somos herederos del Franquismo, somos Postfranquistas, somos antidemocráticos, etcétera, etcétera, etcétera, por primera vez en mi vida he sentido una especie de protosentimiento de…¿Cercanía tribal?

Siempre pensé que si hubiera vivido durante la Guerra Civil y hubiera tenido que tomar partido, hubiera sido por el lado Republicano.

Después de escuchar tanto por el lado de la Izquierda, que los de Derechas somos tal y cual y cual y cual, he notado un cierto sentimiento de protosolidaridad histórica, que no había sentido nunca.

Lo digo con otras palabras: Ciertos comentarios de la Izquierda sobre la Derecha, hacen que tenga que tomar partido sobre cosas que han pasado cuando yo ni había nacido.

Tanto «vosotros, los de Derechas», han hecho que por primera vez en mi vida, lo juro, tenga un comienzo de sentimiento, no racional, pero sentimiento al fín y al cabo de «Nosotros, los de Derechas». Incluyendo en ese «nosotros», lo mejor y lo peor de «nosotros».

Y ese sentimiento no lo había tenido nunca, y yo creo ser una persona moderadamente razonable.

¿No puede ser que a la Izquierda se le esté yendo un poco la mano con esto? Aunque ya sé la respuesta que desde la Izquierda me darán…