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Carta a mis amigos católicos

RosarioMis queridos amigos de la rama católica (sí, tengo amigos de otras ramas).

Quiero compartir alguna reflexión con vosotros que hasta ahora no había verbalizado en forma de carta, y creo que esta es la mejor forma porque me ayuda a poner un poco en orden lo que quiero decir.

Yo ya no me siento católico. Reconozco que mi sentido de la Trascendencia y Moral van bastante más allá de lo que es la Fe Católica. He pasado por el agnosticismo, la Fe, e incluso por algún tipo de Ateísmo; y en este momento tengo un sentido de la Trascendencia “particular”; pero sigo teniéndolo.

Como sabéis, yo he estudiado 14 años en un colegio del Opus (sí, en algún momento puede que estuviera relativamente cerca de “pitar”), he sido educado en la Fe Católica, y, de alguna forma, he sido bautizado, y confirmado (Tranquilos, esta carta no va a anunciar que apostato o algo por el estilo).

Entiendo (en el sentido de que comprendo la esencia), de la mayoría de los postulados que tenéis, y yo no soy el tipo de persona que piensa que la Fe religiosa es como una ideología o una posición filosófica que puedes tener o no tener; sé que la Fe es algo transversal y que llena todos y cada uno de los aspectos de una vida (independientemente de que, con el Libre Albedrío, uno actúe según su Fe o contra ella). Por tanto, por favor, creedme que estas reflexiones en ningún momento van contra la Fe, ni contra el sistema de creencias ni contra el estilo de vida de ningun miembro de la Iglesia (aparte de pederastia y tal, cosa que yo sí creo que es minoritaria, aunque como las meigas, haberlas, haylas).

Así que por un rato, me vais a dejar que os hable como si aún formara parte de la Fe Católica, y hable de “nosotros los católicos” (un ratito nada más; el tiempo que me lleve escribir esta carta).

Veréis; para mí el hombre tiene una doble vertiente: Un yo personal, y un yo social; y el yo social (en este caso), lo podemos dividir entre aquellos que profesan “nuestra” Fe y los que no. Dicho en otras palabras; hay una separación entre cómo vivimos nuestra Fe, y cómo nos relacionamos y qué deberes consideramos que han de tener aquellos que son de nuestra “cuerda”, y aquellos que no.

La vida, es un don de Dios. Bien. Vale. Acepto. Pero ni tú, ni yo, somos Dios. Ni siquiera el papa Benedicto, o toda la Santa Iglesia Católica, es Dios. Entonces; si ni tú ni yo somos Dios…¿Por qué tratamos de cortar el Libre Albedrío que Dios ha dado a todo Ser Humano, para actuar según la Religión, o en contra de ella? Me explico.

Hay gente, que sufre, y hay gente que quiere morir, para evitar ese sufrimiento. Y nosotros, en nombre de la Fe que nosotros tenemos y que otros no tienen, queremos cortar el uso del Libre Albedrío que tiene la gente para acabar con su sufrimiento, acabando con su vida, por medio de la Eutanasia.

¿Es eso justo? ¿No estamos arrogándonos el papel de Juez que tiene Dios para juzgar cómo se comportan las personas, y decidimos nosotros que pequen o que no pequen con su propio cuerpo via disposición legal? (y por el amor de Dios, no usemos la simpleza de distinguir sobre si soy yo el que aprieta el botón, o es una tercera persona la que, siguiendo mi voluntad y mi petición la aprieta porque yo no puedo apretarlo, a pesar de que quiero, y así lo firmé en un Testamento Vital).

Lo que quiero decir, es que, filosóficamente, creo que va contra el Libre Albedrío que Dios nos ha dado, imponer nuestro sistema de creencias a otros que no son católicos. Creo que eso es, directamente, atentar contra Dios. Porque quitas a una serie de humanos su derecho (sí, su derecho consagrado por Dios), a alejarse de Él.

Dios permitió el Libre Albedrío hasta el punto que dejó que Judas Iscariote vendiera a Jesucristo por 30 Monedas de Plata. ¿Qué mayor muestra de que el Libre Albedrío es algo querido por Dios, para que la gente actúe como quiera, y luego esa gente se las verá con su Creador?

Yo siempre he pensado que un católico no es que pueda, es que debe ser laicista. Un buen católico jamás debería de querer imponer su sistema moral a otros; debe de tratar convencerles para que abracen la Fe. Pero eso no se hace a través de la Ley. La ley debe de ser para todos. Para el temeroso de Dios, para el que quiere ofender a Dios, y para el que no cree en él, o cree de formas no católicas.

La labor de apostolado del católico no debe de ser el hacer un Estado Católico ni semicatólico (también llamado aconfesional). Ha de dejar que la gente se acerque a la Fe católica voluntariamente; no que cumpla obligatoriamente preceptos legales que están muy bien para la Fe Católica, pero que no están tan bien para otro sistema de creencias (Ojo; hablo con respecto a uno mismo para con uno mismo).

Eso también tiene que ver con los derechos de los gays.

Como sabéis, yo también estuve en contra del uso de la palabra “Matrimonio”, para el matrimonio gay…y la verdad es que me equivoqué.Y me equivoqué porque al final, lo que quería era definir los términos desde una perspectiva “religiosa”. Si el Matrimonio es la unión entre un Hombre y una Mujer, la unión entre dos hombres o dos mujeres puede ser algo fabuloso pero no un Matrimonio; ¿no?; pues me equivoqué.

Un matrimonio canónico, es el que ha de ser entre un hombre y una mujer. Sobre los otros tipos de uniones, no ha de ser la Iglesia, ni una Fe, los que decida si son matrimonio o no lo son. Los matrimonios entre dos hombres o dos mujeres, no los reconoce (ni tiene el deber de reconocerlos) la Iglesia si no quiere; y aquí paz y después gloria. Pero de ahí a prohibirlos para católicos y no católicos porque no entra dentro de mi esquema moral, va un trecho, y de nuevo, es ir en contra del Libre Albedrío. Que cada uno actúe moralmente como quiera, y que luego él o ella se enfrente cara a cara con Dios el Dia del Juicio.

He de reconocer que respecto al aborto, he tenido muchas, muchas, muchas dudas. De hecho, si navegáis por años pasados en mi blog, veréis dudas, preguntas, etcétera. Pero volvemos a lo mismo. Desde una perspectiva puramente católica, los católicos deben luchar para trater convencer a aquellas mujeres que quieran abortar de que no es la mejor de las soluciones. Pero no prohibir; porque ya hay un sistema científico y legal (quitada toda la parte moral), que ha demostrado que el feto no es un señor como tú y yo de verdad hasta los 3 meses más o menos; es otra cosa; potencialidad de persona y descubridor de la cura del Cáncer en potencia, pero no persona.

Entiendo que para un católico un aborto es moralmente un asesinato, porque entiende que hay alma desde que el óvulo se une al espermatozoide (podemos llegar más lejos y considerar asesinato, tal y como me decían en mi colegio del Opus, que cualquier medio profiláctico, como usar un preservativo); pero de nuevo, no eres ni tú ni yo quien lo ha de decidir; sino que ha de ser Dios el que ha de decidir si lo es o no. Pero no podemos imponer nuestro sistema de creencias via ley a aquella gente que no tiene el mismo sistema de creencias.

Pero bueno; puedo entender que haya más o menos debate sobre el punto del aborto; pero sobre los otros dos, (eutanasia y matrimonios gays) la verdad es que veo que es algo demasiado obvio como para discutir el tema; pero aquí estoy…

“Al César lo que es del César y a Dios Lo que es de Dios”. La ley de Dios es para la relación de la gente con Dios, y esa relación es personal entre Dios y la persona. No somos quien para inmiscuírnos, y menos para hacer que la ley del César haya de ser la ley de Dios, porque a nosotros ya nos va bien porque es nuestro sistema de creencias.

En suma, mis queridos amigos; sólo quería reflexionar un poco en voz alta con vosotros, ponerme el traje de “semicatólico”, un rato (un rato, porque la verdad es que mi relación con la Trascendencia va por otros derroteros), y tratar de explicaros mi punto de vista sobre por qué me parece ir en contra del Libre Albedrío que nos ha dado Dios, el tratar de evitar que la gente haga según qué cosas via Ley, cuando son cosas con respecto a su moral, y no hacen daño a un tercero (no, un nasciturus con menos de 3 meses no es un tercero en el sentido en el que hablamos).

En fín; esperando que estéis bien, se despide de vosotros vuestro amigo,

Javi

Confesionalidad, Aconfesionalidad, Laicidad, Laicismo (3 años después)

Hoy pensaba escribir a cuenta de la Visita del papa Benedicto a España, y a la salida por patas del Presidente del Gobierno (que se ha ido al otro lado del Mundo), a visitar las tropas en Afganistan por sorpresa, porque se ve que no había ningún otro día del Año posible, nada mas que el día en el que viene el Jefe del Estado del Vaticano; (por cierto, no solo no está el Presidente de Gobierno; tampoco está la Ministra de Asuntos Exteriores, y no sé si eso ha pasado alguna vez en ningún otro país; que cuando llega en visita oficial y programada un Jefe de Estado Extranjero, el Jefe de Gobierno y el Ministro de Estado del país anfitrión estén a la vez, fuera).

Pero bueno; independientemente de que me parezca el comportamiento de ZP es bastante inelegante, no me parece un drama ni especialmente mal. Es decir; en España hay muchos católicos, pero también hay gente a la que estas cosas (y pagadas con dinero público), les toca un poco las narices. Y no está mal eso de que para ese sector, “El honor esté salvado” con el hecho de que al menos alguien de la oficialidad en España, no haya ido a rendir pleitesía a Ratzinger.

Entonces, pensaba hacer una disertación sobre la Confesionalidad, Laicidad, etcétera, pero resulta que ya la escribí hace tres años. Y lo más gracioso es que releyéndola, es totalmente actual.

Hace unos años, el tema estaba por el Matrimonio Homosexual y Educación para la Ciudadanía. Estos días es por el Aborto, y por la Cristiandad, así, en general.

Seamos sinceros: El problema que tenemos en España con esto es que siempre vamos a los extremos. Para una parte (ruidosa) de laicistas lo que representa el pensamiento de la Iglesia es aquella frase más dura que diga el más extremsta de sus fieles o de su jerarquía; y para una parte (ruidosa) de católicos, lo que representa el pensamiento de ese sector es la frase más radical y ofensiva del más extremista de sus pensadores. Y así no vamos a ninguna parte.

España es mayoritariamente católica. Que la mayoría de esos católicos no sean de comunión diaria no significa que sean agnósticos ateos o anticatólicos. No confundamos cosas. (Por cierto; leía a no se quién en Twitter que si alguien usa condón o no va a misa no se puede considerar católico. Lo cual me lleva a dos reflexiones: Primero, que hay cierta gente que para no ser parte de la Iglesia está muy preocupada por la pureza de alma de sus seguidores; y por otro lado, que la prueba del 9 es preguntar quién se considera católico, y al final, la mayoría, sigue sintiendose eso (pudiéndose sentir agnóstico, ateo, o de cualquier otra religión)

Pero en fín; ese no es el tema. La cuestión es que el Papa está aquí, pasará unos días, en parte a costa del erario público, cosa que no me gusta en exceso, pero creo que es lo que se hace en todos los países; incluída la laica Francia cuando fue Benedicto para allá.

Dicho esto, llevamos ya 6 años de Demonio Rojo rompepatrias y tal; cuando fue lo de Educación para la Ciudadanía (de lo que va el post que escribí, que está más abajo), o con el Matrimonio Homosexual, era el fin de la Familia, y de la Sociedad Cristiana. Basicamente toda la generación de niños que por esa época tenían 7 u 8 años terminarían siendo de mayores unos ateos socialistas y probablemente homosexuales (pero lo de la homosexualidad no era seguro).

Pues bien; tres años después de escribir ese post, seguimos con lo mismo: El papa habla de las raíces cristianas de Europa, que España tiene que ser más cristiana (por otra parte, supongo que nadie esperaría que el lider de los católicos dijera otra cosa), que la familia está en peligro, sobre el aborto y tal…lo que supongo que es lo típico que dice un papa ante un Gobierno que quiere avanzar en laicidad (no laicismo)…aunque cierto es que Benedicto XVI no es el Sumo Pontífice más progresista posible, ni Rouco Varela un ejemplo reconocible de tolerancia.

Total, que veo que tres años después, sustituímos del post que hice “Educación para la Ciudadanía” por “aborto”, y estamos en las mismas.

Confesionalidad, Aconfesionalidad, Laicidad, Laicismo (24 de Julio de 2007)

Estos días, se ha vuelto a hablar del tema de la separación Iglesia-Estado por el tema de la manida asignatura, “Educación para la Ciudadania”. Asignatura que a mí me parece muy bien, siempre que los valores, temario, etcétera, sean transversales y consensuados, y no dichos sólo por una parte del espectro político.

Antes de entrar en materia, quizá deberíamos recordar algunas cosas:

España, pasó de un Estado Confesional (era la religión del Estado, y todo español, a priori, era Católico) a Aconfesional (no hay religión del Estado, pero el Estado tendrá relaciones con la Iglesia Católica, y “demás confesiones”). El siguiente paso lógico, como en Francia, sería el Estado laico; la laicidad; no hay relación entre Estado y Religiones; son dos esferas distintas; como la materia y la antimateria.

Hay doctrinas que dentro de la laicidad hablan de dos posibilidades: “laicidad en sentido positivo”, y “laicidad en sentido negativo, o laicismo”.

La laicidad en sentido positivo, implicaría un “Estado con una neutralidad religiosa positiva” (El Estado reconoce el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos y favorece su ejercicio, sin hacer suya ninguna religión en concreto ni discriminar a ningún grupo por razones religiosas)

La laicidad en sentido negativo, implicaria un “Estado con una neutralidad religiosa negativa” (El Estado considera las religiones más bien como una actividad peligrosa para la convivencia, que debe por tanto ser ignorada, marginada y aun políticamente reprimida)

El problema, es que estas dos definiciones muchas veces se tocan; y es muy probable que lo que para unos sea laicidad en sentido positivo, sea para otros laicismo, y viceversa.

Pero en cualquier caso, yo, que estoy a favor de un Estado laico, me considero totalmente en contra, y lucharía contra ello, de un Estado que entendiera que el concepto de religión o fe es una actividad que haya de ser considerada peligrosa, o reprimida. Pero estoy en contra igualmente, de que la “laicidad en sentido positivo”, implique que el Estado se ha de implicar de cualquier forma, o ha de intervenir de cualquier forma, o ha de poner un solo euro, en cualquier religión o fe.

Todo esto viene a cuento de que en estos días, el Presidente Zapatero, dijo (y con razón), que ninguna fe puede imponerse a la ley. Y a través de Cañizares, La Conferencia Episcopal, ha dicho que “el laicismo no puede estar por encima de la ley”. Y también tiene razón; entendiendo laicismo como una cosa distinta de laicidad.

O sea, que ambos tienen razón, porque ambos están hablando de ámbitos competenciales distintos.

La Iglesia no se puede oponer a la aplicación (a la ley si se puede oponer, pero ha de cumplirla), de una ley, le guste más o menos (siempre que sea una Ley que no atente contra la Constitución).
Y el Estado no puede obligar a nadie a que tenga una fe o deje de tenerla, o que para sí mismo, la aplique de una forma u otra (en tanto en cuanto no entre en colisión con la Libertad de los demás, la Seguridad e Igualdad jurídica.)

El Estado no está por encima de la Fe. Ni la Fe por encima dle Estado; son dos cosas totalmente distintas; el Estado sirve para la administración social de una colectividad heterogenea. La Fe tiene otros motivos y otros objetivos; según sea la religión.

Pienso que en España, tenemos el problema de tener una situación, constitucionalmente hablando, “a medias”.

La Constitución, dice que el Estado es “aconfersional”, y “obliga” a tener relaciones con la Iglesia Católica y “demás confesiones”, poniendo en un punto preeminente a la Iglesia Católica con respecto a las “demás confesiones”. Y aquí es donde veo el error; porque, si son dos esferas distintas; ¿Por qué han de tener terreno común para compartir? Pienso que la Religión, puede adoctrinar a sus fieles sobre incluso qué votar y qué no votar; pero no puede tratar de imponer sus planteamientos a todo el espectro social; católico o no.

Igualmente pienso que el Estado no puede tratar de “ocupar toda clase de espacios”, incluso el moral, y dejar sin espacio a la esfera de la Religión. (y eso se puede hacer de muchas maneras; por ejemplo, no dejando tiempo material a los alumnos para que “fuera de la escuela”, fueran a clases de religión, si sus padres así lo deciden. Es decir; que aquí es muy fácil colarse para un lado o para otro.)

Porque, al final, llegamos a un tema: ¿Quiero que con mi dinero se paguen mezquitas?¿Y sacerdotes?¿Mezquitas no pero sacerdotes sí?¿Y cómo lo hacemos para que esto sea igual para todos; tanto para católicos, como musulmanes o ateos? Pues muy sencillo; el Estado no puede intervenir en ese tema; ni con medidas que la fomenten, ni con medidas que las perjudiquen (y eso se hace por medio de la intromisión del Estado en campos que no pertenecen al Estado, como la “moral”)

Quiero una Iglesia que luche por sus ideas como quiera; que trate de llevar la moral de sus fieles para donde quiera; pero no que trate de poner leyes morales a ámbitos que no son de leyes morales.

El Estado nos acoge a todos; creyentes y no; y no puede hacer leyes a favor de los creyentes y en contra de los no creyentes; ni viceversa.

Si quiero dar dinero a la Iglesia, he de hacerlo yo, no el Estado; porque igual que a unos no les gusta que el dinero público vaya a las mezquitas, a otros no le gustara que vayan a iglesias. Y tan legítimo es uno como otro.

Con respecto al tema “separación Iglesia-Estado”, digamos que hay dos modelos distintos: el americano y el Francés.

En Francia, se llega al punto de que el Presidente no jura; es nombrado, firma y punto.

En Estados Unidos, no hay religión oficial; pero el “concepto de Dios” está muy metido en todas partes; es un estado absolutamente laico, pero el concepto religioso está muy metido en todas partes.

Un tema interesante, sería preguntarnos, en España, cómo está el tema…¿España hoy en día es (no a nivel jurídico, sino a nivel social) una Sociedad que quiere un Estado Laico, Aconfesional o Confesional?’

3 años después, seguimos con los mismos temas…por cierto; ¿Sabéis que la palabra “Laicidad” no está reconocida por la RAE? Se dedican a cambiar nombres de letras y quitar acentos pero no añaden una palabra tan importante como “Laicidad”…

El Papa en USA o “Benedict is not a Superstar”

Para un gay semi-católico (o semi no-católico), le es difícil a veces ver a la Iglesia como un agente símplemente político (ya sea por filias o por fobias, que cualquiera de las dos te hacen perder perspectiva). Pero el hecho es que, además de otras muchas cosas que la Iglesia es, o puede ser, también es un agente político, y de primer orden.

Y por eso, el viaje del Papa Benedicto XVI a los Estados Unidos de América, puede ser muchas cosas; pero también es político. Político porque ir a los Estados Unidos de George Bush de capa caída y al borde de dejar la Presidencia, tiene significado: Tiene el significado, de que no tiene significado.

Me explico. Ir a Estados Unidos con Bush recién elegido o reelegido, se puede tomar como darle un espaldarazo a él y a su política. Ir con un Presidente en lame duck, sin casi poder, y en el tiempo de descuento, es una cosa muy distinta. Porque vas simplemente a arreglar tus temas con la Iglesia y con la gente, y no hacerle tanto caso al anfitrión (al que tampoco le hacen la ola desde el Vaticano, la verdad).

Un viaje de un Papa a Estados Unidos siempre es una noticia; pero lo es sobre todo gracias a la estela que abrió Juan Pablo II con sus viajes; sobre todo por el primero que hizo a ese país, en Octubre del 79. Había una portada del Time, del 15 de Octubre, sobre ese viaje, que lo decía todo:

Pues sí; John Paul Superstar. Ese viaje fue simplemente triunfal. Era como una estrella de Rock. Baños de multitudes, misas en masa, fervor religioso-político (un nuevo Papa, mediático, no italiano, que viene de un país comunista), etcétera. Pero eso no fue nada con respecto a los siguientes; cuando se consolidó la alianza anticomunista Juan Pablo II – Ronald Reagan – Margaret Thatcher. Pocas veces la Iglesia en Estados Unidos ha tenido tanta fuerza y tanto empuje como en ese tiempo.

El viaje de Benedicto XVI a la capital del Imperio tiene unas connotaciones muy distintas: Ni a la Iglesia, ni al Papa alemán, se le hace la ola, como se le hizo a su predesesor. La Iglesia allí está de capa caída, entre otras cosas, por el tema de los sacerdotes pederastas, (que ha hecho muchísimo daño) y (sobre todo, el tema de los encubrimientos; el tratar de encubrirlo todo. Eso sí que ha hecho mucho daño.

Pues bien; el Papa Ratzinger (que no es Juan Pablo II mediáticamente; es muchísimo más inteligente que el polaco, pero no es mediático), ha ido a USA a tratar de arreglar un poco el entuerto, pidiendo perdón por todo ello; lo cual está bien y es necesario; no suficiente, pero necesario.

Pero…¿Y Bush?

George Walker Bush ha estado haciendole la ola a Ratzinger por tres razones: Por darse un poco de “vida” (está en pato cojo), por echar un cable a los republicanos de cara a las Presidenciales, y por pasar a la historia con una imagen un “pelín” más dulce. Si no, eso de que por primera vez el Presidente de los Estados Unidos, baje a la mismisima pista de aterrizaje para recoger a un Jefe de Estado Extranjero, que le invite a una cena de gala por el cumpleaños, y pase el invitado olímpicamente de ir y no haya ningún tipo de problema al respecto, o que aguante estoicamente la (pequeña) crítica hecha por Benedícto sobre la Política Exterior Americana, no habría pasado.

Total; un viaje necesario para los dos, en el que ambos demostraron que no están en un buen momento, y que además tienen que lidiar con el peso de las figuras de sus predecesores; porque ambos quieren pasar a la Historia; porque seas Papa, Presidente o Actor, el pasar a la Historia es una cosa que siempre tira. Pero ni es el mismo Papa, ni los mismos Estados Unidos, ni la misma situación. Por tanto, no; no hay un Benedict Superstar.

Ensalada de temas

Hoy hay mucho tema del que hablar, y poco tiempo; así que los resumiré todos en una bonita ensalada, con 3 ingredientes.

Ingrediente 1: Cheque-bebé

En estos días a los que al Gobierno en general y a Talante en particular le crecen los enanos, (sobre todo por la última idea feliz de volver a sacar el mismo plan pero con retoques y presentarlo como la Solución por Antonomasia), la Oposición en pleno (Bueno, hablemos con propiedad. Los Partidos que apoyaban al Gobierno por acción u omisión, y el Partido de la Oposición), ha votado para que el “cheque-bebé”, se ejecute desde el 1 de Enero de este año; medida que costaría 600 millones de ? más.

En este tema tengo el corazón dividido.

Me parece bien corregir el error producido por el Ego de Zapatero, de querer ser más un Mago que un Presidente del Gobierno (“Todos los niños que nazcan desde el momento en que esta frase sale de mi Santa Boca…”), y poner el cheque-bebé desde el 1 de Enero, en vez desde el momento en que pronunció el “Conjuro”.

Pero por otro lado, veo una incongruencia del PP al respecto, de cara al futuro de la economía. Vamos a ver si entiendo algo: Resulta que el Gobierno está gastando más dinero del que debería (y es cierto; cheques-bebé, cheques-alquiler, dientes nuevos, etcétera). Pero por otro lado, se alía con todos para…¡aumentar el gasto en 600 millones!

Pienso que no le hubiera hecho falta dar esta munición al PSOE, porque ahora que se acercan las elecciones, todos los partidos que le han apoyado, por acción u omisión, quieren distanciarse de Zapatero, y por tanto, la imagen del PSOE perdiendo votaciones, la veremos más de una vez.

Ingrediente 2: Política Exterior Mundial a base de Videos

Hoy Al Qaeda ha sacado otro vídeo, y otra vez nos están amenazando a los españoles en particular, con respecto a Ceuta y Melilla. Ante esto, hemos de hacernos unas preguntas:

¿Debemos de hacer caso al tema o no? ¿Lo tomamos como una de esas “Declaraciones para la Posteridad” que no llevan a nada? ¿Nos lo tomamos en serio? ¿Qué hacemos? ¿Pactamos con ellos? ¿Tratamos de embarcarlos en la “Alianza de Civilizaciones”? ¿Cedemos terreno “político” y nos achantamos porque así seguro que se calmarán y nos dejarán tranquilos?

Se dice que en realidad todas las civilizaciones son iguales, y que no hay mejores ni peores. Vamos a suponer que estamos todos de acuerdo en eso. Bien. Entonces, ¿qué hacemos con aquellos que no tienen términos medios y son maximalistas? Sí, muy bien, no son la mayoría, pero ¿Qué hacemos con éstos, que no son “Carne de Alianza”?. Espero que mi Gobierno diga algo y nos tranquilice. A la hora de escribir este post, han pasado unas horas, y el Gobierno no ha dicho ni pio.

Ingrediente 3. La Doble Moral de la Libertad de Expresión Progre.

Resulta que en las Baleares, hay una exposición que se llama “Vamos a Ibiza”. En ésta se ve al Papa Juan Pablo II manteniendo relaciones sexuales con un hombre, etcétera, etcétera (creedme; hay mucho etcétera). El Gobierno de la Nación no va a hacer nada “en nombre de la Libertad de Expresión”.

Pero, el otro día sacó Ryanair un cartel con la cara de Zapatero, y la Moncloa llamó para que se quitara. Estuvo menos de 5 horas en el aire.

Entonces…Señores Progres…¿La Libertad de Expresión sólo es aplicable cuando no se ataca a los Progres?

Confesionalidad, aconfesionalidad, laicidad, laicismo

Estos días, se ha vuelto a hablar del tema de la separación Iglesia-Estado por el tema de la manida asignatura, “Educación para la Ciudadania”. Asignatura que a mí me parece muy bien, siempre que los valores, temario, etcétera, sean transversales y consensuados, y no dichos sólo por una parte del espectro político.

Antes de entrar en materia, quizá deberíamos recordar algunas cosas:

España, pasó de un Estado Confesional (era la religión del Estado, y todo español, a priori, era Católico) a Aconfesional (no hay religión del Estado, pero el Estado tendrá relaciones con la Iglesia Católica, y “demás confesiones”). El siguiente paso lógico, como en Francia, sería el Estado laico; la laicidad; no hay relación entre Estado y Religiones; son dos esferas distintas; como la materia y la antimateria.

Hay doctrinas que dentro de la laicidad hablan de dos posibilidades: “laicidad en sentido positivo”, y “laicidad en sentido negativo, o laicismo”.

La laicidad en sentido positivo, implicaría un “Estado con una neutralidad religiosa positiva” (El Estado reconoce el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos y favorece su ejercicio, sin hacer suya ninguna religión en concreto ni discriminar a ningún grupo por razones religiosas)

La laicidad en sentido negativo, implicaria un “Estado con una neutralidad religiosa negativa” (El Estado considera las religiones más bien como una actividad peligrosa para la convivencia, que debe por tanto ser ignorada, marginada y aun políticamente reprimida)

El problema, es que estas dos definiciones muchas veces se tocan; y es muy probable que lo que para unos sea laicidad en sentido positivo, sea para otros laicismo, y viceversa.

Pero en cualquier caso, yo, que estoy a favor de un Estado laico, me considero totalmente en contra, y lucharía contra ello, de un Estado que entendiera que el concepto de religión o fe es una actividad que haya de ser considerada peligrosa, o reprimida. Pero estoy en contra igualmente, de que la “laicidad en sentido positivo”, implique que el Estado se ha de implicar de cualquier forma, o ha de intervenir de cualquier forma, o ha de poner un solo euro, en cualquier religión o fe.

Todo esto viene a cuento de que en estos días, el Presidente Zapatero, dijo (y con razón), que ninguna fe puede imponerse a la ley. Y a través de Cañizares, La Conferencia Episcopal, ha dicho que “el laicismo no puede estar por encima de la ley”. Y también tiene razón; entendiendo laicismo como una cosa distinta de laicidad.

O sea, que ambos tienen razón, porque ambos están hablando de ámbitos competenciales distintos.

La Iglesia no se puede oponer a la aplicación (a la ley si se puede oponer, pero ha de cumplirla), de una ley, le guste más o menos (siempre que sea una Ley que no atente contra la Constitución).
Y el Estado no puede obligar a nadie a que tenga una fe o deje de tenerla, o que para sí mismo, la aplique de una forma u otra (en tanto en cuanto no entre en colisión con la Libertad de los demás, la Seguridad e Igualdad jurídica.)

El Estado no está por encima de la Fe. Ni la Fe por encima dle Estado; son dos cosas totalmente distintas; el Estado sirve para la administración social de una colectividad heterogenea. La Fe tiene otros motivos y otros objetivos; según sea la religión.

Pienso que en España, tenemos el problema de tener una situación, constitucionalmente hablando, “a medias”.

La Constitución, dice que el Estado es “aconfersional”, y “obliga” a tener relaciones con la Iglesia Católica y “demás confesiones”, poniendo en un punto preeminente a la Iglesia Católica con respecto a las “demás confesiones”. Y aquí es donde veo el error; porque, si son dos esferas distintas; ¿Por qué han de tener terreno común para compartir?
Pienso que la Religión, puede adoctrinar a sus fieles sobre incluso qué votar y qué no votar; pero no puede tratar de imponer sus planteamientos a todo el espectro social; católico o no.
Igualmente pienso que el Estado no puede tratar de “ocupar toda clase de espacios”, incluso el moral, y dejar sin espacio a la esfera de la Religión. (y eso se puede hacer de muchas maneras; por ejemplo, no dejando tiempo material a los alumnos para que “fuera de la escuela”, fueran a clases de religión, si sus padres así lo deciden. Es decir; que aquí es muy fácil colarse para un lado o para otro.)

Porque, al final, llegamos a un tema: ¿Quiero que con mi dinero se paguen mezquitas?¿Y sacerdotes?¿Mezquitas no pero sacerdotes sí?¿Y cómo lo hacemos para que esto sea igual para todos; tanto para católicos, como musulmanes o ateos? Pues muy sencillo; el Estado no puede intervenir en ese tema; ni con medidas que la fomenten, ni con medidas que las perjudiquen (y eso se hace por medio de la intromisión del Estado en campos que no pertenecen al Estado, como la “moral”)

Quiero una Iglesia que luche por sus ideas como quiera; que trate de llevar la moral de sus fieles para donde quiera; pero no que trate de poner leyes morales a ámbitos que no son de leyes morales.

El Estado nos acoge a todos; creyentes y no; y no puede hacer leyes a favor de los creyentes y en contra de los no creyentes; ni viceversa.

Si quiero dar dinero a la Iglesia, he de hacerlo yo, no el Estado; porque igual que a unos no les gusta que el dinero público vaya a las mezquitas, a otros no le gustara que vayan a iglesias. Y tan legítimo es uno como otro.

Con respecto al tema “separación Iglesia-Estado”, digamos que hay dos modelos distintos: el americano y el Francés.

En Francia, se llega al punto de que el Presidente no jura; es nombrado, firma y punto.
En Estados Unidos, no hay religión oficial; pero el “concepto de Dios” está muy metido en todas partes; es un estado absolutamente laico, pero el concepto religioso está muy metido en todas partes.

Un tema interesante, sería preguntarnos, en España, cómo está el tema…¿España hoy en día es (no a nivel jurídico, sino a nivel social) una Sociedad que quiere un Estado Laico, Aconfesional o Confesional?