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Sarkozy sigue a toda máquina.

Nicolas Sarkozy, sigue con su Reforma – Refundación – Despegue – Llamémosle X, de la V República Francesa, y va a velocidad de crucero. Para tomar conciencia de su Presidencia y de la velocidad que tiene, decir que lleva 5 meses en el Eliseo, y que estos son sus planes de aquí a final de año, en economía, y un poco más adelante, en Política Exterior:

Con respecto a la política económica (principal eje de la Refundación Republicana) Sarkozy fue elegido, para aplicar una redefinición del Contrato Social existente en Francia. Y se ha puesto manos a la obra.

Sarko quiere una Francia más liberal (despidos y contratación más flexibles, trabajo después de los 65, el fín de esa chorrada que son las 35 horas…), y lógicamente, la gente que vive fundamentalmente del Estado y su comodidad, no está por la labor. Los Sindicatos, la Izquierda y los Funcionarios, ya han dicho que la cosa por ahí no les gusta; pero aunque Sarkozy intente pactar, al final aplicará las reformas: al tiempo. Se siente con legitimidad plena para llevarlas acabo. Ha sido, para él, un mandato directo de la Nación (además de que, según Le Monde, el 68% de los Franceses está de acuerdo con la Reforma Social) (Por cierto; aquí, los Sindicatos tienen una papeleta. Si pactan, mal, porque pactar implica ceder. Si no pactan, peor, porque el 68% de los franceses está a favor de las reformas…)

Francia necesita esa reforma, y hay casos que son, no necesarios, sino inexcusables, se miren por donde se miren: los regímenes especiales de las pensiones, por ejemplo. Afectan al 5% de los trabajadores franceses, e implican un gasto de 5000 millones de ? al año; son las pensiones de ciertos funcionarios públicos que tienen toda clase de ventajas con respecto a los francesitos de a pie (la jubilación se consigue a los 50 en vez de a los 60, la base pensión se establece según los últimos 6 meses de trabajo, y para el resto de hijos de la Mariana según los 25 últimos años…). Estos funcionarios son, por cierto, los que están con más fuerza en contra de Sarkozy.

En suma; el Presidente de la República vecina, quiere que Francia crezca como un país del entorno; a un 3% aproximadamente (y no a un 2.1%, como ahora), y para eso hace falta menos déficit público, y menos Estado. El Estado ha de estar para lo que hace falta, no para todo.

Con respecto a la política Exterior, últimamente escuchamos que, según y cómo, Francia estaría dispuesta a volver a la Estructura Militar de la OTAN, si Francia tiene más peso, por un lado, y si hay un sistema europeo independiente de defensa, por otro (cosa que no creo que los americanos acepten, o lo acepten plenamente, dado que, si son ellos los que están pagando nuestra defensa, obviamente la querrán hacer de la forma que ellos quieran.

Y por otro lado, habla con claridad Bushística con respecto al tema Iraní y sus bombas; es decir, impedir a toda costa que se produzcan.

Sarkozy no es un Presidente; es un hiperpresidente; cierto. Pero a la hora de juzgarle, hay que tener en cuenta que ha sido elegido no para ser un Presidente “normal”; él se ha presentado para hacer una verdadera “refundación republicana”; y eso implica una Presidencia grande, enorme; a veces excesiva.

Una Hiperpresidencia.

Izquierda Francesa Excesiva

“Los transportes públicos funcionarán tres horas para poder ir al trabajo y tres horas para regresar de él…es inaceptable que los franceses sirvan de rehenes durante las huelgas”

Nicolas Sarkozy

 

Tal y como anunció en el Programa Electoral con el que ganó las Elecciones Presidenciales, el Gobierno Sarkozy ha presentado la reforma de la ley de Huelga. Esta ley quiere hacer una serie de cambios con respecto al Derecho a la Huelga, que incluiría poner unos servicios mínimos para el transporte terrestre, que la huelga sea avisada con 48 horas de antelación, y que tras 8 días de paro, haya una votación – secreta -, entre los trabajadores para decidir si se sigue en huelga o no.

La furia de la Izquierda, no se ha hecho esperar. Los sindicatos de ferrocarriles han anunciado movilizaciones en 80 capitales, y que eso sería “sólo” la primera etapa, mientras que la CGT dice que es “un taque claro y preciso contra el derecho constitucional de hacer huelga”, y que habrá un “Otoño caliente”.

El Partido Socialista Francés, también se opone, porque dice que “da a entender a los franceses que una vez votado, ya no habrá huelgas porque los servicios mínimos están asegurados”. Los miembros del PSF son los que más se oponen a esta ley, entre otras cosas, porque en 1995 una huelga derribó al gobierno Juppé, y llevó al Poder a los socialistas.

¿Los del PSOE piensan lo mismo que su partido hermano, el PSF, y que es una aberración que hayan Servicios Mínimos?

Entre el 71% y el 80% de los franceses están a favor del proyecto de ley presentado por el Gobierno Sarkozy-Fillon.

Confesionalidad, aconfesionalidad, laicidad, laicismo

Estos días, se ha vuelto a hablar del tema de la separación Iglesia-Estado por el tema de la manida asignatura, “Educación para la Ciudadania”. Asignatura que a mí me parece muy bien, siempre que los valores, temario, etcétera, sean transversales y consensuados, y no dichos sólo por una parte del espectro político.

Antes de entrar en materia, quizá deberíamos recordar algunas cosas:

España, pasó de un Estado Confesional (era la religión del Estado, y todo español, a priori, era Católico) a Aconfesional (no hay religión del Estado, pero el Estado tendrá relaciones con la Iglesia Católica, y “demás confesiones”). El siguiente paso lógico, como en Francia, sería el Estado laico; la laicidad; no hay relación entre Estado y Religiones; son dos esferas distintas; como la materia y la antimateria.

Hay doctrinas que dentro de la laicidad hablan de dos posibilidades: “laicidad en sentido positivo”, y “laicidad en sentido negativo, o laicismo”.

La laicidad en sentido positivo, implicaría un “Estado con una neutralidad religiosa positiva” (El Estado reconoce el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos y favorece su ejercicio, sin hacer suya ninguna religión en concreto ni discriminar a ningún grupo por razones religiosas)

La laicidad en sentido negativo, implicaria un “Estado con una neutralidad religiosa negativa” (El Estado considera las religiones más bien como una actividad peligrosa para la convivencia, que debe por tanto ser ignorada, marginada y aun políticamente reprimida)

El problema, es que estas dos definiciones muchas veces se tocan; y es muy probable que lo que para unos sea laicidad en sentido positivo, sea para otros laicismo, y viceversa.

Pero en cualquier caso, yo, que estoy a favor de un Estado laico, me considero totalmente en contra, y lucharía contra ello, de un Estado que entendiera que el concepto de religión o fe es una actividad que haya de ser considerada peligrosa, o reprimida. Pero estoy en contra igualmente, de que la “laicidad en sentido positivo”, implique que el Estado se ha de implicar de cualquier forma, o ha de intervenir de cualquier forma, o ha de poner un solo euro, en cualquier religión o fe.

Todo esto viene a cuento de que en estos días, el Presidente Zapatero, dijo (y con razón), que ninguna fe puede imponerse a la ley. Y a través de Cañizares, La Conferencia Episcopal, ha dicho que “el laicismo no puede estar por encima de la ley”. Y también tiene razón; entendiendo laicismo como una cosa distinta de laicidad.

O sea, que ambos tienen razón, porque ambos están hablando de ámbitos competenciales distintos.

La Iglesia no se puede oponer a la aplicación (a la ley si se puede oponer, pero ha de cumplirla), de una ley, le guste más o menos (siempre que sea una Ley que no atente contra la Constitución).
Y el Estado no puede obligar a nadie a que tenga una fe o deje de tenerla, o que para sí mismo, la aplique de una forma u otra (en tanto en cuanto no entre en colisión con la Libertad de los demás, la Seguridad e Igualdad jurídica.)

El Estado no está por encima de la Fe. Ni la Fe por encima dle Estado; son dos cosas totalmente distintas; el Estado sirve para la administración social de una colectividad heterogenea. La Fe tiene otros motivos y otros objetivos; según sea la religión.

Pienso que en España, tenemos el problema de tener una situación, constitucionalmente hablando, “a medias”.

La Constitución, dice que el Estado es “aconfersional”, y “obliga” a tener relaciones con la Iglesia Católica y “demás confesiones”, poniendo en un punto preeminente a la Iglesia Católica con respecto a las “demás confesiones”. Y aquí es donde veo el error; porque, si son dos esferas distintas; ¿Por qué han de tener terreno común para compartir?
Pienso que la Religión, puede adoctrinar a sus fieles sobre incluso qué votar y qué no votar; pero no puede tratar de imponer sus planteamientos a todo el espectro social; católico o no.
Igualmente pienso que el Estado no puede tratar de “ocupar toda clase de espacios”, incluso el moral, y dejar sin espacio a la esfera de la Religión. (y eso se puede hacer de muchas maneras; por ejemplo, no dejando tiempo material a los alumnos para que “fuera de la escuela”, fueran a clases de religión, si sus padres así lo deciden. Es decir; que aquí es muy fácil colarse para un lado o para otro.)

Porque, al final, llegamos a un tema: ¿Quiero que con mi dinero se paguen mezquitas?¿Y sacerdotes?¿Mezquitas no pero sacerdotes sí?¿Y cómo lo hacemos para que esto sea igual para todos; tanto para católicos, como musulmanes o ateos? Pues muy sencillo; el Estado no puede intervenir en ese tema; ni con medidas que la fomenten, ni con medidas que las perjudiquen (y eso se hace por medio de la intromisión del Estado en campos que no pertenecen al Estado, como la “moral”)

Quiero una Iglesia que luche por sus ideas como quiera; que trate de llevar la moral de sus fieles para donde quiera; pero no que trate de poner leyes morales a ámbitos que no son de leyes morales.

El Estado nos acoge a todos; creyentes y no; y no puede hacer leyes a favor de los creyentes y en contra de los no creyentes; ni viceversa.

Si quiero dar dinero a la Iglesia, he de hacerlo yo, no el Estado; porque igual que a unos no les gusta que el dinero público vaya a las mezquitas, a otros no le gustara que vayan a iglesias. Y tan legítimo es uno como otro.

Con respecto al tema “separación Iglesia-Estado”, digamos que hay dos modelos distintos: el americano y el Francés.

En Francia, se llega al punto de que el Presidente no jura; es nombrado, firma y punto.
En Estados Unidos, no hay religión oficial; pero el “concepto de Dios” está muy metido en todas partes; es un estado absolutamente laico, pero el concepto religioso está muy metido en todas partes.

Un tema interesante, sería preguntarnos, en España, cómo está el tema…¿España hoy en día es (no a nivel jurídico, sino a nivel social) una Sociedad que quiere un Estado Laico, Aconfesional o Confesional?

Problemas en la ‘Gauche Divine’

Jack Lang, histórico entre los históricos, elefante entre los elefantes, del Partido Socialista Francés, ha dimitido de sus cargos en la Ejecutiva del Partido, por estar en desacuerdo con la política socialista de impedir a todo militante del PSF colaborar con cualquier cargo institucional con el Gobierno de Sarkozy.

Creo que es un craso error del PSF en general, y de Hollande en particular, y que esto traerá más ma que bien en las filas de la gauche divine francesa.

Porque además, están haciendo que el Presidente Sarkozy quede como verdadero adalid de la transversalidad y de esa nueva Francia, mientras que ellos quedan como anclados en el pasado, y encima tratando de hacer la puñeta al Elíseo.

Visto como está el PSF, me reafirmo en mi post de hace tiempo: el electorado francés ha puesto un muro de contención rosa a la marea azul en la Asamblea, pero no ha sido por mérito de los socialistas; sino por mero contrapoder de la UMP.

Conclusión: creo que el PSF está descolocadísimo, y que de verdad la única persona que tiene algún tipo de legitimidad para hacer una “refundación de la Izquierda”, es Ségolène.

Y mientras tanto, Sarkozy, ejerciendo de Hiperpresidente, y proponiendo a DSK (otro socialista, atención), al FMI.

Parece que verdaderamente Sarkozy está intentando ponerle el camino fácil a Royal para que pueda tomar las riendas de un nuevo PSF para el 2012, a base de quitarle elefantes y ponerlos en instituciones clave.

Marea azul, con dique de contención rosa

Al final se ha producido la Segunda Vuelta de las Elecciones Legislativas en Francia, y el resultado ha sido, una mayoría absoluta de la UMP de Sarkozy, pero no ha sido esa mayoría de hasta 500 asientos que se decía. Al final la cosa ha quedado como sigue:

Las fuerzas de la Derecha (UMP, Mayoría Presidencial, Nuevo Centro, diversos de Derechas y Movimiento por Francia) han sacado 346 diputados.

Las fuerzas de izquierdas (PSF, PCF, Radicales de Izquierdas, Verdes y diversos de izquierdas), han sacado 226 escaños. El Movimiento Demócrata de Bayrou, ha conseguido 3 asientos, y un señor regionalista y otro “diverso”, han conseguido su escaño también. La mayoría absoluta, se sitúa en 289 parlamentarios.

Total, que como bien titula Le Figaro, se ha dado el “‘Sí, pero…’ de los franceses”. Se ha votado a la Derecha, pero se ha dejado una Oposición clara: el PSF. Y encima, ha perdido Alain Juppé, el número dos del Gobierno Fillon, que habrá de irse del Ejecutivo.

En suma; una lección de contrapesos que han dado los franceses. Y la han dado, porque pueden. Porque aquí a nosotros, no se nos deja hacer eso.

¿Cómo que aquí no?
Sí, sí. Aquí no. y verán por qué.

Allí pueden hacer diques a las mareas azules o rosas, porque allí tienen 4 elecciones en dos meses.

Aquí solo tienes un voto. El todo o nada. O se lo das o no. Allí, puedes crear matices. Puedes votar en la primera vuelta a uno y en la segunda a otro, o en las Presidenciales a un partido y en las legislativas a otro. Puedes crear contrapoderes.

Aquí, es imposible. Porque aquí solo tenemos una elección. Y el que gana, se lo lleva todo.

En otras palabras, con el único voto que tengo, he de elegir al Presidente del Gobierno, al Congreso (del Senado, no hablemos, por favor), al Consejo General del Poder Judicial, la renovación del Tribunal Constitucional, al Consejo de Radio Televisión Española, al Consejo Nacional del Mercado de Valores…etc.

Todo eso, con un voto. ¿Me pueden explicar, por favor, como puedo hacer una contención de mareas en España, con solo un voto? Votando en las autonómicas, que es otro poder y que encima no tiene las mismas competencias?

Leo hoy en el editorial de El País que “Los franceses, algo fatigados de votar por cuarta vez en tres meses…”.

¿Fatigados?

Ya me gustaría poder fatigarme teniendo que ir a votar al Presidente, al Legislativo y en varias vueltas, antes que tener que elegir absolutamente todo con una sola papeleta; y encima, esa papeleta que tengo que meter en la urna tiene una lista de nombres que no conozco, ni sé quienes son ni nada, pero aunque lo supiera, daría igual, porque no puedo elegir, ni modificar ese listado cerrado y bloqueado de nombres…y para más inri, también daría igual, porque salga lo que salga, después pactarán entre ellos los gobiernos que les dé la gana, llegando al Gobierno el que ha perdido, o incluso el que ha quedado tercero…

En suma. Los franceses han votado poner contrapoderes, porque pueden.

Aquí no podemos hacer eso.