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Aquí está lo que le faltaba al 15M

Un par de ideas rápidas:

Mucho se ha escrito sobre el 15M (yo también escribí lo mío), y también se ha escrito sobre qué pasó para que esa marea de gente al final no llegara a un cambio tangible, o un cambio tan tangible como otros movimientos similares consiguieron.

Como dije en su tiempo, un movimiento bottom-top de esta índole necesita una de estas cosas para tener éxito: un objetivo preciso que conseguir, o un lider que lo mantenga establemente. Y el 15-M no tenía ninguna de las dos cosas. Había un cabreo generalizado, había ganas de cambiar las cosas, y había un deadline preciso…y fue fantástico, pero admitamos que no se produjo el cambio que esperábamos.

Fue lo mismo que en 2009 le pasó a Organizing for America: tras la elección de Obama esa marea de gente se disolvió como un azucarillo (aunque se volvió a unir -en parte- para reelegir a Obama en 2012).

Pero ahora el tema ha cambiado. Ahora hay un objetivo claro, que es lo que no tenía el 15M: Que Rajoy abandone la Presidencia del Gobierno. Eso era lo que le fallaba al 15M: Su indefinición, su falta objetivos específicos. Se quería cambiar todo, pero nadie sabía hacia donde. Y eso no era un objetivo, era más un deseo, lo que le hacía tener los pies de barro.

Con todo lo que está pasando en España estos días, con un Rajoy tocadísimo (y su partido también) en el que parece ser el mayor caso de corrupción en la historia de la Democracia, (además del cabreo que hay por la crisis y por las políticas del Gobierno) ha llegado el impulso que le faltó al 15M: Un objetivo claro, alcanzable y tocable; un objetivo con el que un colectivo grande está movilizándose y que un amplio espectro de la sociedad mayoría piensa que es necesario. Un movimiento que está en todas las partes de España, y no específicamente en uno.

Esto lo cambia todo.

En poco más de un día hay más de 3/4 de millón de personas firmando para la dimisión de Rajoy; los periódicos del mundo hablan de lo que pasa aquí, y hay una sensación en la calle de que esto no puede seguir así, de que al menos por vergüenza torera algo debe de pasar…y encima hay un Rajoy enrocado en no dar explicaciones (la guinda ha sido lo de la declaración televisada…hasta a los periodistas), que azuza el cabreo general…y todos sabemos que Rajoy es de aguantar hasta que escampe; pero esta vez no creo que escampe.

En resumen: Ahora sí creo que pasará algo. Si no pasa nada, si con la situación que hay no pasa nada…entonces es que es verdad que la sociedad española aguanta lo que sea; grita mucho pero al final…nada.

Espero que no sea el caso.

A veces es necesario irse a casa

La vida política es muy curiosa; porque se rige exactamente por el contrario de la vida normal.

En la vida normal uno es inocente hasta que muestre lo contrario. En la vida politica, uno es politicamente culpable hasta que se muestre lo contrario.

Y si alguna vez algo te salpica, poco puedes hacer; los efectos colaterales, en la mayoría de los casos, no te dejarán continuar.

Imaginemos: Eres ministro Portavoz. Y resulta que se dice que tu hermano se ha estado lucrando con unos terrenos, o qué se yo.

El proceso “penal”, sigue su camino, lento y tortuoso…Pero políticamente…¿Qué?. Imaginemos que tú no tenías ni idea del tema, y están investigando si es cierto que no sabías nada…

¿Qué has de hacer?¿Seguir en el cargo como si nada? Aunque lo intentaras; ¿Podrías? Porque ahora la gente te miraría de otra forma, cuando tienes que reunirte con los medios de la Prensa, o con grandes empresarios, o con ministros extranjeros… ¿Harás el trabajo, por el bien de tu país, igual de bien? Y sobre todo. ¿Tendrás la misma credibilidad que antes, mientras se investiga y no? ¿Tendrás el mismo margen de maniobra que antes?

Porque aquí viene también el papelón del superior: El Presidente…¿Ha de cesarte o pedirte tu dimisión? Eso implicaría que condena a su colaborador, o que reconoce que es posible que hiciera un nombramiento que no estaba a la altura del cargo; pero por otro lado, si le hace seguir, se puede ver como “que aquí hay algo que no está claro”, que el Presidente está amparando y tapando la corrupción, o qué se yo.

Por eso, en este tipo de temas, cuando la cosa llega a uno, malo.

Supongo que es lo que le tuvo que pasar al Presidente González con Serra con el caso Crillón, al Presidente Aznar con Rato con el HSBC, o al Presidente Zapatero con Magdalena Álvarez (sabe que erró nombrándola Ministra, pero si la cesa deja claro que reconoce que se equivocó al nombrarla).

Pues eso, más o menos, es lo que le ha pasado a Alberto Gonzales, saliente Fiscal General del Estado (O Secretario de Justicia, tanto monta) en Estados Unidos, mano derecha de George W. Bush, justificador legal de Guantánamo, etcétera.

De Alberto Gonzales dicen, que es el latinoamericano que más alto ha llegado en USA (mentira; ¿Qué clase de hispanoamericano es él, si no habla ni una palabra de Castellano?). Y ha sido el primero en caer, por una razón muy sencilla: Porque la mujer del Cesar, no sólo ha de ser virtuosa; sino que además ha de parecerlo. Y Gonzales, no sé si lo ha sido, pero en cualquier caso, no lo ha parecido. Y despidió a 8 fiscales sin la necesaria justificación Presidencial, y parece ser que podrían haber motivos políticos.

Total, que le ha presentado la dimisión a Bush, y se hará efectiva el día 17 de Septiembre. Bush, se ha deshecho en elogios hacia él, sí, pero le ha aceptado la dimisión. Porque, por todo lo que llevaba “encima”, no era, y no podia ser, eficiente en el puesto de Fiscal General.

Para continuar en un cargo público, aspectos legales aparte, hacen falta tres cosas:

1.- Confianza del que te nombra.
2.- Confianza de tus interlocutores habituales por el Cargo. (Por ejemplo; si eres Ministro Portavoz, confianza y fluidez con la Prensa)
3.- Confianza de la gente de la calle; o al menos, que no tengan la sensación de que…”mejor que pongan ya a otro”.

Si falla alguna de las tres, mejor vete a casa.