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Confesionalidad, Aconfesionalidad, Laicidad, Laicismo (3 años después)

Hoy pensaba escribir a cuenta de la Visita del papa Benedicto a España, y a la salida por patas del Presidente del Gobierno (que se ha ido al otro lado del Mundo), a visitar las tropas en Afganistan por sorpresa, porque se ve que no había ningún otro día del Año posible, nada mas que el día en el que viene el Jefe del Estado del Vaticano; (por cierto, no solo no está el Presidente de Gobierno; tampoco está la Ministra de Asuntos Exteriores, y no sé si eso ha pasado alguna vez en ningún otro país; que cuando llega en visita oficial y programada un Jefe de Estado Extranjero, el Jefe de Gobierno y el Ministro de Estado del país anfitrión estén a la vez, fuera).

Pero bueno; independientemente de que me parezca el comportamiento de ZP es bastante inelegante, no me parece un drama ni especialmente mal. Es decir; en España hay muchos católicos, pero también hay gente a la que estas cosas (y pagadas con dinero público), les toca un poco las narices. Y no está mal eso de que para ese sector, “El honor esté salvado” con el hecho de que al menos alguien de la oficialidad en España, no haya ido a rendir pleitesía a Ratzinger.

Entonces, pensaba hacer una disertación sobre la Confesionalidad, Laicidad, etcétera, pero resulta que ya la escribí hace tres años. Y lo más gracioso es que releyéndola, es totalmente actual.

Hace unos años, el tema estaba por el Matrimonio Homosexual y Educación para la Ciudadanía. Estos días es por el Aborto, y por la Cristiandad, así, en general.

Seamos sinceros: El problema que tenemos en España con esto es que siempre vamos a los extremos. Para una parte (ruidosa) de laicistas lo que representa el pensamiento de la Iglesia es aquella frase más dura que diga el más extremsta de sus fieles o de su jerarquía; y para una parte (ruidosa) de católicos, lo que representa el pensamiento de ese sector es la frase más radical y ofensiva del más extremista de sus pensadores. Y así no vamos a ninguna parte.

España es mayoritariamente católica. Que la mayoría de esos católicos no sean de comunión diaria no significa que sean agnósticos ateos o anticatólicos. No confundamos cosas. (Por cierto; leía a no se quién en Twitter que si alguien usa condón o no va a misa no se puede considerar católico. Lo cual me lleva a dos reflexiones: Primero, que hay cierta gente que para no ser parte de la Iglesia está muy preocupada por la pureza de alma de sus seguidores; y por otro lado, que la prueba del 9 es preguntar quién se considera católico, y al final, la mayoría, sigue sintiendose eso (pudiéndose sentir agnóstico, ateo, o de cualquier otra religión)

Pero en fín; ese no es el tema. La cuestión es que el Papa está aquí, pasará unos días, en parte a costa del erario público, cosa que no me gusta en exceso, pero creo que es lo que se hace en todos los países; incluída la laica Francia cuando fue Benedicto para allá.

Dicho esto, llevamos ya 6 años de Demonio Rojo rompepatrias y tal; cuando fue lo de Educación para la Ciudadanía (de lo que va el post que escribí, que está más abajo), o con el Matrimonio Homosexual, era el fin de la Familia, y de la Sociedad Cristiana. Basicamente toda la generación de niños que por esa época tenían 7 u 8 años terminarían siendo de mayores unos ateos socialistas y probablemente homosexuales (pero lo de la homosexualidad no era seguro).

Pues bien; tres años después de escribir ese post, seguimos con lo mismo: El papa habla de las raíces cristianas de Europa, que España tiene que ser más cristiana (por otra parte, supongo que nadie esperaría que el lider de los católicos dijera otra cosa), que la familia está en peligro, sobre el aborto y tal…lo que supongo que es lo típico que dice un papa ante un Gobierno que quiere avanzar en laicidad (no laicismo)…aunque cierto es que Benedicto XVI no es el Sumo Pontífice más progresista posible, ni Rouco Varela un ejemplo reconocible de tolerancia.

Total, que veo que tres años después, sustituímos del post que hice “Educación para la Ciudadanía” por “aborto”, y estamos en las mismas.

Confesionalidad, Aconfesionalidad, Laicidad, Laicismo (24 de Julio de 2007)

Estos días, se ha vuelto a hablar del tema de la separación Iglesia-Estado por el tema de la manida asignatura, “Educación para la Ciudadania”. Asignatura que a mí me parece muy bien, siempre que los valores, temario, etcétera, sean transversales y consensuados, y no dichos sólo por una parte del espectro político.

Antes de entrar en materia, quizá deberíamos recordar algunas cosas:

España, pasó de un Estado Confesional (era la religión del Estado, y todo español, a priori, era Católico) a Aconfesional (no hay religión del Estado, pero el Estado tendrá relaciones con la Iglesia Católica, y “demás confesiones”). El siguiente paso lógico, como en Francia, sería el Estado laico; la laicidad; no hay relación entre Estado y Religiones; son dos esferas distintas; como la materia y la antimateria.

Hay doctrinas que dentro de la laicidad hablan de dos posibilidades: “laicidad en sentido positivo”, y “laicidad en sentido negativo, o laicismo”.

La laicidad en sentido positivo, implicaría un “Estado con una neutralidad religiosa positiva” (El Estado reconoce el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos y favorece su ejercicio, sin hacer suya ninguna religión en concreto ni discriminar a ningún grupo por razones religiosas)

La laicidad en sentido negativo, implicaria un “Estado con una neutralidad religiosa negativa” (El Estado considera las religiones más bien como una actividad peligrosa para la convivencia, que debe por tanto ser ignorada, marginada y aun políticamente reprimida)

El problema, es que estas dos definiciones muchas veces se tocan; y es muy probable que lo que para unos sea laicidad en sentido positivo, sea para otros laicismo, y viceversa.

Pero en cualquier caso, yo, que estoy a favor de un Estado laico, me considero totalmente en contra, y lucharía contra ello, de un Estado que entendiera que el concepto de religión o fe es una actividad que haya de ser considerada peligrosa, o reprimida. Pero estoy en contra igualmente, de que la “laicidad en sentido positivo”, implique que el Estado se ha de implicar de cualquier forma, o ha de intervenir de cualquier forma, o ha de poner un solo euro, en cualquier religión o fe.

Todo esto viene a cuento de que en estos días, el Presidente Zapatero, dijo (y con razón), que ninguna fe puede imponerse a la ley. Y a través de Cañizares, La Conferencia Episcopal, ha dicho que “el laicismo no puede estar por encima de la ley”. Y también tiene razón; entendiendo laicismo como una cosa distinta de laicidad.

O sea, que ambos tienen razón, porque ambos están hablando de ámbitos competenciales distintos.

La Iglesia no se puede oponer a la aplicación (a la ley si se puede oponer, pero ha de cumplirla), de una ley, le guste más o menos (siempre que sea una Ley que no atente contra la Constitución).
Y el Estado no puede obligar a nadie a que tenga una fe o deje de tenerla, o que para sí mismo, la aplique de una forma u otra (en tanto en cuanto no entre en colisión con la Libertad de los demás, la Seguridad e Igualdad jurídica.)

El Estado no está por encima de la Fe. Ni la Fe por encima dle Estado; son dos cosas totalmente distintas; el Estado sirve para la administración social de una colectividad heterogenea. La Fe tiene otros motivos y otros objetivos; según sea la religión.

Pienso que en España, tenemos el problema de tener una situación, constitucionalmente hablando, “a medias”.

La Constitución, dice que el Estado es “aconfersional”, y “obliga” a tener relaciones con la Iglesia Católica y “demás confesiones”, poniendo en un punto preeminente a la Iglesia Católica con respecto a las “demás confesiones”. Y aquí es donde veo el error; porque, si son dos esferas distintas; ¿Por qué han de tener terreno común para compartir? Pienso que la Religión, puede adoctrinar a sus fieles sobre incluso qué votar y qué no votar; pero no puede tratar de imponer sus planteamientos a todo el espectro social; católico o no.

Igualmente pienso que el Estado no puede tratar de “ocupar toda clase de espacios”, incluso el moral, y dejar sin espacio a la esfera de la Religión. (y eso se puede hacer de muchas maneras; por ejemplo, no dejando tiempo material a los alumnos para que “fuera de la escuela”, fueran a clases de religión, si sus padres así lo deciden. Es decir; que aquí es muy fácil colarse para un lado o para otro.)

Porque, al final, llegamos a un tema: ¿Quiero que con mi dinero se paguen mezquitas?¿Y sacerdotes?¿Mezquitas no pero sacerdotes sí?¿Y cómo lo hacemos para que esto sea igual para todos; tanto para católicos, como musulmanes o ateos? Pues muy sencillo; el Estado no puede intervenir en ese tema; ni con medidas que la fomenten, ni con medidas que las perjudiquen (y eso se hace por medio de la intromisión del Estado en campos que no pertenecen al Estado, como la “moral”)

Quiero una Iglesia que luche por sus ideas como quiera; que trate de llevar la moral de sus fieles para donde quiera; pero no que trate de poner leyes morales a ámbitos que no son de leyes morales.

El Estado nos acoge a todos; creyentes y no; y no puede hacer leyes a favor de los creyentes y en contra de los no creyentes; ni viceversa.

Si quiero dar dinero a la Iglesia, he de hacerlo yo, no el Estado; porque igual que a unos no les gusta que el dinero público vaya a las mezquitas, a otros no le gustara que vayan a iglesias. Y tan legítimo es uno como otro.

Con respecto al tema “separación Iglesia-Estado”, digamos que hay dos modelos distintos: el americano y el Francés.

En Francia, se llega al punto de que el Presidente no jura; es nombrado, firma y punto.

En Estados Unidos, no hay religión oficial; pero el “concepto de Dios” está muy metido en todas partes; es un estado absolutamente laico, pero el concepto religioso está muy metido en todas partes.

Un tema interesante, sería preguntarnos, en España, cómo está el tema…¿España hoy en día es (no a nivel jurídico, sino a nivel social) una Sociedad que quiere un Estado Laico, Aconfesional o Confesional?’

3 años después, seguimos con los mismos temas…por cierto; ¿Sabéis que la palabra “Laicidad” no está reconocida por la RAE? Se dedican a cambiar nombres de letras y quitar acentos pero no añaden una palabra tan importante como “Laicidad”…

El Papa en USA o “Benedict is not a Superstar”

Para un gay semi-católico (o semi no-católico), le es difícil a veces ver a la Iglesia como un agente símplemente político (ya sea por filias o por fobias, que cualquiera de las dos te hacen perder perspectiva). Pero el hecho es que, además de otras muchas cosas que la Iglesia es, o puede ser, también es un agente político, y de primer orden.

Y por eso, el viaje del Papa Benedicto XVI a los Estados Unidos de América, puede ser muchas cosas; pero también es político. Político porque ir a los Estados Unidos de George Bush de capa caída y al borde de dejar la Presidencia, tiene significado: Tiene el significado, de que no tiene significado.

Me explico. Ir a Estados Unidos con Bush recién elegido o reelegido, se puede tomar como darle un espaldarazo a él y a su política. Ir con un Presidente en lame duck, sin casi poder, y en el tiempo de descuento, es una cosa muy distinta. Porque vas simplemente a arreglar tus temas con la Iglesia y con la gente, y no hacerle tanto caso al anfitrión (al que tampoco le hacen la ola desde el Vaticano, la verdad).

Un viaje de un Papa a Estados Unidos siempre es una noticia; pero lo es sobre todo gracias a la estela que abrió Juan Pablo II con sus viajes; sobre todo por el primero que hizo a ese país, en Octubre del 79. Había una portada del Time, del 15 de Octubre, sobre ese viaje, que lo decía todo:

Pues sí; John Paul Superstar. Ese viaje fue simplemente triunfal. Era como una estrella de Rock. Baños de multitudes, misas en masa, fervor religioso-político (un nuevo Papa, mediático, no italiano, que viene de un país comunista), etcétera. Pero eso no fue nada con respecto a los siguientes; cuando se consolidó la alianza anticomunista Juan Pablo II – Ronald Reagan – Margaret Thatcher. Pocas veces la Iglesia en Estados Unidos ha tenido tanta fuerza y tanto empuje como en ese tiempo.

El viaje de Benedicto XVI a la capital del Imperio tiene unas connotaciones muy distintas: Ni a la Iglesia, ni al Papa alemán, se le hace la ola, como se le hizo a su predesesor. La Iglesia allí está de capa caída, entre otras cosas, por el tema de los sacerdotes pederastas, (que ha hecho muchísimo daño) y (sobre todo, el tema de los encubrimientos; el tratar de encubrirlo todo. Eso sí que ha hecho mucho daño.

Pues bien; el Papa Ratzinger (que no es Juan Pablo II mediáticamente; es muchísimo más inteligente que el polaco, pero no es mediático), ha ido a USA a tratar de arreglar un poco el entuerto, pidiendo perdón por todo ello; lo cual está bien y es necesario; no suficiente, pero necesario.

Pero…¿Y Bush?

George Walker Bush ha estado haciendole la ola a Ratzinger por tres razones: Por darse un poco de “vida” (está en pato cojo), por echar un cable a los republicanos de cara a las Presidenciales, y por pasar a la historia con una imagen un “pelín” más dulce. Si no, eso de que por primera vez el Presidente de los Estados Unidos, baje a la mismisima pista de aterrizaje para recoger a un Jefe de Estado Extranjero, que le invite a una cena de gala por el cumpleaños, y pase el invitado olímpicamente de ir y no haya ningún tipo de problema al respecto, o que aguante estoicamente la (pequeña) crítica hecha por Benedícto sobre la Política Exterior Americana, no habría pasado.

Total; un viaje necesario para los dos, en el que ambos demostraron que no están en un buen momento, y que además tienen que lidiar con el peso de las figuras de sus predecesores; porque ambos quieren pasar a la Historia; porque seas Papa, Presidente o Actor, el pasar a la Historia es una cosa que siempre tira. Pero ni es el mismo Papa, ni los mismos Estados Unidos, ni la misma situación. Por tanto, no; no hay un Benedict Superstar.