Ha llegado el día.

Ya está aquí. Ya sí.

Ya tengo treinta años.


Sí Sí
Sí Sí Sí

A primera vista no he visto ningún cambio preocupante en mi físico; esperaba que de pronto se me cayera el pelo, se me pusiera barriga cervecera, necesitase gafas y empezase a pensar sólo en cosas como estabilidad y cosas así.

Pero la verdad es que me he levantado con sueño, como siempre, sin ganas de ir a trabajar, como siempre, y sin ganas de gym, como siempre.

Pero ahora, con 30.

Así que, como ahora he de cuidarme, me tomaré más en serio lo del gym y las proteínas y todas estas cosas.

La canción de hoy, es The Show Must go on, de Queen.

PD: Si hay algún cambio importante metabólico, avisaré.

Mi último día a los 29

Hoy es mi último día con menos de treinta años.
Es un buen día para empezar un blog.

Mañana, es el día en el que se supone que debo de tener a algo construído, un inicio de la vida.
Ya no tienes veinte años.
Ya eres un hombre hecho y derecho.
Ya empiezan los achaques.
Ya has de pensar en el futuro de verdad.
Ya has de empezar a cuidarte.
Ya has de ser más responsable.
Ya tienes una cierta “perspectiva”
Bla, bla, bla.

Recapitulemos.

Tengo 29 años, y mañana cumplo 30.
Tengo una pareja que amo y me ama.
Tengo un trabajo que me gusta.
Estoy de alquiler en un piso que me gusta a medias.
Tenía coche, pero ya no tengo.
Tengo unos pocos amigos por aquí y por allá a los que veo muy poco.
Tengo una familia y mi relación con ellos es cíclica.
Tengo un perro que está en casa de mis padres.
Tengo 4 kilos más de grasa de los que quisiera, y 10 menos de músculo de los que quisiera.
Tengo menos dinero del que quisiera.
He vivido en muchos sitios, he conocido a mucha gente, y he visto muchas cosas.

En resumen. Tengo 29.99 años. Y la verdad, es que, miro hacia atrás, y he hecho muchas cosas de las que quería hacer; algunas no, y también he hecho cosas que no debía haber hecho.

Cuando tienes 30 años, tienes la personalidad esencialmente hecha.

Veremos qué nos depara el futuro, a partir de mañana, que empieza la treintena.