El menosprecio de las obviedades

(Esta es mi columna de esta semana en Economía Digital)

Como sabrá, con esto de la crisis hay muchos emprendedores que, más por necesidad que por virtud, se han lanzado a comenzar su propio negocio de las TIC. Hay de toda clase y condición; redes sociales de experiencias, aplicaciones para smartphones que hacen cosas muy curiosas, mashups que facilitan mucho la vida…

En ese mundo hay un buen campo para inversores: hay algunas ideas que son realmente buenas y que sólo necesitan un pequeño empuje para llevarlas a lo más alto… aunque cierto es que ni esto es Silicon Valley, ni aquí tenemos una sobresaliente cultura de business angels. Pero el hecho es que hay buenos proyectos circulando, y rondas de financiación razonablemente exitosas.

Si está planteándose el invertir en una start up, quizá haya un par de consejos que sería interesante tener en cuenta:

1.- Entienda bien, muy bien, el modelo de negocio que proponen. Haga que lo analicen y vea que efectivamente tiene sentido.

Hay muchas start ups, que provienen de una muy buena idea, y “luego ya veremos cómo lo monetizamos”, o “ya vamos haciendo el modelo de negocio sobre la marcha”. Y no tiene nada que ver con que los “padres de la idea” sean muy o muy poco techies; viene en muchos casos de pensar que “la idea es tan buena que rumiando un ratito ya tenemos la forma de monetizar”. Cuidado.

2.- Si decide invertir, confíe en su equipo y déjeles trabajar. Si no, no invierta.

Un equipo multidisciplinar del mundo de las TIC, la mayoría de las veces se parece poco a los de otros sectores: jerga propia, espíritu de equipo y competitividad entre ellos al mismo tiempo… no es bueno entrar como “elefante en cacharrería”, y explicarles cómo tienen que hacer su trabajo. Pídales resultados. Sobre el cómo, ya se despabilarán ellos. Son raros los casos en el que hay un inversor de otro sector que se mete en el día a día de una empresa de TIC y la cosa sale bien.

3.- Asegúrese que se invierte bien en capital humano

En el mundo de las TIC, (y sobre todo a partir de cierto nivel), hay mucha disputa por buenos profesionales. Cuídelos, o haga que los cuiden. Para muchos de ellos no todo es cuestión de cifra (o no sólo de cifra), sino de proyecto interesante, calidad de vida…. Si se sienten como mercancía, terminarán yéndose y dando un mal feedback de la compañía en la que invierte en el mundillo.

4.- Roma no se construyó en un día.

Grandes pelotazos y grandes ideas que suben como la espuma, hay, pero son pocas. Sin embargo ideas que con un poco de tiempo de maceración y mimo pueden llegar alto, sí hay más. En muchos casos, las prisas son malas amigas.

Estos puntos, que suenan a obviedades, en muchos casos se olvidan o se menosprecian; pero lo cierto es que hay muy buenas y rentables ideas volando por el mundo de los emprendedores de las TIC, que con una financiación y enfoque correctos pueden llegar muy, muy lejos.

Desmontando al ‘mal’ Community Manager

(Esta es mi columna de esta semana en Economía Digital)

Si está leyendo estas líneas asumiremos que lleva cierto tiempo navegando en la red o que, como mínimo, tiene un cierto interés por el ámbito, aunque sólo sea para no ir de vacío a las reuniones que los community manager plantean en las empresas cada vez que alguien tose en Internet.

Vamos a asumir también que lee blogs, que ha usado desde hace cierto tiempo alguna herramienta on-line, que tiene dispositivos móviles y que está (o ha estado) en alguna red social, aunque haya recalado allí empujado por las nuevas generaciones y poco convencido. Por último, supongamos que, además, está al cargo de una compañía y que, a pesar de estos conocimientos básicos, una charla con los expertos en social media le produce cierto resquemor. Pero tiene que tomar decisiones.

Gestionar la presencia en este medio ambiente virtual y esquizofrénico es un reto para las marcas, pero sobre todo para quienes deciden cómo y cuánto se invierten en redes, particularmente si la materia les queda lejos. Ya no es sólo una cuestión de ROI, sino también de arriesgarnos a que el desembarco en determinados lugares produzca justamente el efecto contrario al deseado.

Hay muchísimas redes sociales que son, además, tremendamente populares y esto es un arma de doble filo para las firmas que quieran gestionar adecuadamente su personalidad 2.0., pero también el recurso fácil para ciertos asesores. Una mala decisión puede suponer perder tiempo, dinero y la exposición innecesaria a una crisis reputacional. Digan lo que digan algunos community manager, no tenemos que estar en todas las redes sociales, ni siquiera en las que eclosionen en este preciso momento.

El nacimiento de una nueva plataforma suele generar ansiedad y estrategias a toda prisa poco meditadas en aras del correcto posicionamiento. Tómeselo con calma. No es necesario ser el primero y, a veces, esta recomendación delata.

Para desmontar a los comunity manager superlativos sólo hay que recordar, al contrario de lo que todo pueda pensar en base a aquella mínima aproximación que apuntaba al inicio del artículo, que Facebook no vale para todo. Y Twitter, tampoco. Si su empresa tiene un gran público objetivo en Brasil, su opción número 1 ha de ser Orkut (por ahora), y si uno de sus grupos de interés son los jóvenes de hasta 25 años en territorio español, céntrese en Tuenti, es más eficaz que el invento de Mark (Elliot) Zuckerberg. No pierda el tiempo con él.

Si la mayoría de sus clientes, ni están, ni se les espera, no tiene mucho sentido invertir en esos entornos, aunque hoy nos digan que la cuenta de resultados pasa, por ejemplo, por la red de los 140 caracteres. Estos grandes fenómenos del social media son muy válidos para la reputación personal de cada cual, y sí son muy recomendables para los departamentos de recursos humanos para poder evaluar la identidad digital de un candidato más allá de googlearlo (buscar en Google); pero no siempre están alineados con la estrategia de nuestra empresa. Muchas veces es mejor no dejarse llevar y estudiar a fondo la red en cuestión. Sea curioso y explórela sin miedo.

En la próxima reunión de estrategia sobre imagen digital desmonte al community manager y rétele: no acepte estrategias que pasen por las redes sociales más grandes y populares, porque probablemente no son las óptimas para sus objetivos. Sólo las empresas y profesionales de social media deben tener esa cobertura. Pídale fórmulas imaginativas, cómo puede aportar valor nuestra presencia a la empresa y sobre todo, cómo se va a medir. Un buen experto le responderá a estas dudas.

Por cierto, piense también que el mundo del networking no termina en Linkedin y que si tiene un perfil alto, quizá también le conviene aSmallWorld (si es que consigue una invitación).

¿Por qué Pinterest triunfa donde Google fracasó?

(Esta es la primera colaboración que he hecho en Economía Digital)

Internet y el ecosistema 2.0 sufre cada dos o tres meses una especie de histeria colectiva porque unos cuantos gurús han puesto el ojo en una nueva red social, web, servicio, o lo que sea, que, según nos dicen, revolucionará el mundo y nuestra existencia tal y como la conocemos. Allí donde esos visionarios digan, se debe estar sí o sí y encima pronto. Pero suelen equivocarse.

Pasó con Google Wave y más tarde con Quora. Dos enajenaciones del social media impulsadas por los blogs punteros que clamaban que ambos fenómenos condicionarían el futuro para obtener información de una manera relacional. Pero en ambos casos, entramos, vimos y huimos. Después de interactuar un poco, las dejamos apartadas.

Al poco, Google + empezó creciendo espectacularmente gracias a quienes dejaban de lado a Facebook. Sí, la red del popular buscador tiene más de 100 millones de usuarios… Pero las estadísticas dicen que sólo la utilizan si no tienen absolutamente nada más que hacer. Como tuiteó alguien: “Estoy tan aburrido que he entrado en Google +”.

De modo que al final, el éxito de una red social no está en el número de usuarios que se den de alta…Eso es relativamente sencillo. El truinfo radica en que sigan usándola día a día y Google parece no convencer; aunque hay quien opina que sí ha logrado sus propósitos y relativizan ese veredicto.

Ahora el invento 2.0 de moda se llama Pinterest, que sí fideliza. Está basado en imágenes compartibles, clasificables, comentables… Puedes hacer un like (me gusta) y volver a compartir (repinear). Pero Pinterest, a diferencia de las redes que mencioné antes, empezó sin el respaldo complaciente de gurús y semigurús. Aunque más tarde se apuntaron al fenómeno. Sin embargo, tiene ya más de 10 millones de usuarios activos (y muy activos), de los cuales el 80% son mujeres. Además, está obligando a que gigantes como Flickr cambien su estética para imitar a la de esta red social.

¿Por qué Pinterest está funcionando? Las razones son varias, aunque aquí mencionaré las principales.

En primer lugar: Pinterest sólo tiene una función, pero la cumple muy bien: Compartir imágenes curiosas y organizarlas por temáticas con sentido (el término de moda: curación de contenidos). No pretende ofrecer 35 posibilidades diferentes. Tiene una única función y está muy pensada.

En segundo lugar: es sencilla de usar. Muy natural. Fácil e intuitiva. No has de ser un usuario avanzado para desarrollarte en Pinterest.

Y en tercer lugar, pero quizá la razón más importante: hay mucho internauta fiel al que la red convenció desde su eclosión. Entrabas y disponías de imágenes interesantes para ver y compartir en las demás redes sociales. Es decir, desde el primer momento la encuentras interesante. Se trata de un elemento fundamental para que una red social funcione: que tengas la motivación necesaria para seguir entrando. En Pinterest siempre encuentras contenido nuevo, directo, visual y compartible fácilmente. Es la diferencia con Google +: engancha y divierte.

En otras palabras: el nuevo fenómeno funciona porque gusta su contenido, que es sencillo de usar y compartir. Pinterest es de uno de los ejemplos más evidentes con los que dejar en mal lugar a los visionarios 2.0: aunque pontifiquen, su beneplácito no es garantía de nada. Habría que recordárselo, porque al final, ni siquiera los gurús pueden hacer que una red social funcione si no es útil para los usuarios.

Todos somos curators de todos

Curating in ProgressMuchos de los que nos iniciamos en este mundo de las (llamadas entonces) Nuevas Tecnologías, allá por el final de los 90, teníamos como referencias de la tecnología en general al “Mundo Digital” de Nicholas Negroponte, y de lo de la web y su uso en particular a Jakob Nielsen y su “Designing Web Usability. (Por cierto, nunca podré agradecer lo suficiente a mi amigo Javier Cañada que me metiera en ese mundo cuando compartíamos piso en Granada).

Bueno; a mí el que más me gustaba era el de Negroponte, por eso de que hablaba de alguna forma de filosofía: hacia qué mundo íbamos, y cómo iba a ser la sociedad y el mundo que vendría por eso de las Nuevas Tecnologías. Acertó en muchísimas cosas, y falló en algunas; pero hay una en la que me quiero centrar; una en la que acertó en el diagnóstico, pero por el devenir de lo 2.0 y tal, para mí, solo vió una parte de la forma en que se resolvería.

Negroponte decía que ibamos a un mundo de desinformación por exceso de información; cosa que es una verdad como un templo: Hay tanta información, de tantas cosas, de tantos temas, que es literalmente imposible abarcarlo, y él confiaba mucho en la tecnología como “filtrador” de aquello que nos interesa y de lo que deberíamos ver.

En el mundo de hoy en día, la información que tenemos sobre cualquier tema (los temas que nos gustan, las noticias, o las chorraditas interesantes de ver), es ingente; inabarcable. Y aquí entra una figura interesante; el curator, o curador. Se supone que (en la acepción que nos interesa), un curador es un especialista en una materia, que se ocupa de estar bastante informado del buzz y de lo que se dice de la misma, y filtra y hace comestible lo interesante, para el resto de los mortales.

La figura del curator, en el mundo de la Red existe, y es muy útil, pero mi opinión es que en el día a día que usamos todos, más que un curator por cada tema, existe un sistema colectivo (de inteligencia colectiva), que hace que entre todos seamos curators para todos de los temas que nos interesan. Me explicaré con ejemplos del día a día.

Yo por ejemplo, hago vida diaria intensa en 3 zonas (y media): Mi Reader con una serie de blogs. Mi Twitter; mi Facebook y menos, mi Google Plus, Instagram, Flickr, Foursquare, Pinterest (je,je), y adláteres. Y los temas de los que suelo hablar y escuchar, aparte de chorradas, suelen ser redes sociales, política, política-tecnología, y e-commerce.

A lo largo del día, voy poniendo enlaces que leo en blogs, en periódicos o donde sea, que creo que son interesantes; pero la inmensa mayoría de información que yo obtengo, comparto y “proceso internamente”, viene de los otros usuarios de las redes que hablan de los mismos temas que yo, que ponen y comentan, que comparten; todos hacemos un poco de “curators/filtradores” de los temas que nos interesan, y los compartimos para los demás.

Hay veces que compartimos o vemos artículos que al final no valen la pena, o que la gente piensa que no valen la pena…pues bien; esos enlaces, los que al final no son interesantes, salen del buzz por sí solos, porque no se comparten lo suficiente, porque no son interesantes, por lo que sea. Y además, con herramientas tan inmediatas como Twitter, todo es practicamente realtime (y ya no hablo sólo de los temas que me motivan, sino de las noticias en general; cuando una noticia es importante, es trending topic rápidamente en Twitter, luego suele pasar a otras Redes y a las noticias de la tele, radio y tal). Es, resumiendo, un sistema distribuído en el que la inteligencia colectiva hace de curator para los temas que nos interesan, para las noticias que han de ser destacadas, y hasta para lo lúdico (reconozco, que en las Redes Sociales hay muchas y videos graciosos que han de ser vistos, porque de verdad son graciosos, y si no, no los habría visto).

Lo que trato de decir, es que la inteligencia colectiva, como filtrador de aquello que nos interesa, funciona estupendamente bien (hablo en general), y el papel del “gurú-yo lo se todo y escuchadme a mí y sólo a mí y a quien yo diga” es un papel que queda cada vez más inútil, cuanto más conoces la red de gente que se mueve en los temas que te interesan, y más metido estás en ese “sistema integral de conocimiento e información”.

Esto no quiere decir en absoluto que el papel del curator propiamente dicho no sea fundamental: Es, en muchos casos, el starting point de un tema específico que tiene que ser conocido por la comunidad; pero ya no es como hace unos años, la voz del Supremo Hacedor.

Resumiendo; la inteligencia colectiva, en noticias, temas que nos interesan, compras, chorraditas y videos interesantes, y lo que se nos pueda ocurrir, funciona muy bien en general, como esa máquina filtradora que hace que en este mundo de la sobreinformación, no estemos desinformados.

El emprendedor en USA es un valiente; aquí es un héroe

EmprendedoresEl otro día tenía una conversación con un amigo en la que hablábamos sobre la diferencia entre emprender en Estados Unidos y en España, sobre lo (relativamente) fácil que es allí, en comparación con lo complicado que es todo en España; sobre los Business Angels y demás lugares comunes a los que llegamos todos cuando decidimos martirizarnos con estas cosas.

Y yo digo que todo eso está muy bien, pero no es todo el problema; el problema para emprender en España no es sólo legal y de financiación

Veréis. Estamos de acuerdo: Aquí es horroroso ser emprendedor, porque el entramado necesario para conseguir darle forma legal a una empresa, parece casi delictivo; eso es bastante desmotivante. Vale.

Estamos también de acuerdo en que aquí no tenemos business angels como en USA, y conseguir financiación es un drama en comparación a lo que lo es en Estados Unidos; ok.

También podemos estar de acuerdo en que el caracter español, en lo de que todos queremos ser funcionarios y tal y cual, hace que menos gente trate de ser emprendedor. Acepto.

Acepto también eso de que en USA culturalmente fracasar no es algo con una connotación tan peyorativa como en España. De acuerdo.

Pero yo sostengo, que si pusieramos en igualdad esas circunstancias en ambos países, en la economía americana habría mucho más emprendimiento que en España. ¿Por qué, porque tienen el corazón más preparado para emprender? ¿Porque aquí somos más cobardes? No.

El problema es que si allí tu idea te sale mal, rematadamente mal, fatal, es razonable pensar que en relativamente poco tiempo conseguirás otro empleo (porque tienen una tasa de paro razonable). Aquí no. Aquí tienes el dinero que tienes, y si se te acaba en un proyecto que no sale bien, es muy probable que te tengas que tirar una buena temporada en el paro (y si lo que te correspondía de paro lo has capitalizado para tu proyecto, entonces estás muy bien jodido)

En otras palabras: ¿Cómo me voy a arriesgar yo con mi dinero, tiempo y tal, por muy facil que me lo pongan, si al final si me sale mal, probablemente sea un parado de larga duración? Mejor me quedo como estoy, trabajando en lo que estoy, o tratando de buscar por cuenta ajena, o autónomo haciendo lo que buenamente pueda.

Total, que no hay nada que desincentive tanto para emprender, como saber que si te sale mal, vas a estar un buen tiempo en el paro, porque encima, trabajo no hay. Salvo que tengas unos mecenas (padres) con dinero que te cubran para tu proyecto; entonces no te arriesgas tanto…pero no toda persona con una buena idea y gana tiene unos padres a los que recurrir si al final todo va mal…

En Estados Unidos un emprendedor es un valiente. Aquí, directamente es un héroe. Y así vamos, y así seguiremos, hasta que el desempleo no se ponga en números racionales.

A veces es duro ser español.