Españolismo, Patriotismo, Nacionalismo (II)

(En primer lugar, decir que pequé de optimista en la extensión de este tema, y no me lo ventilaré en 2 posts; así que la parte dedicada únicamente a Catalunya la reservo para un tercer post, que llegará mañana)

bandera2

¿Qué efectos tiene políticamente todo esto? (Y ya no hablo del 0.7 económico o que la marca España en el exterior se vea reforzada y todo eso, me refiero aquí dentro).

En primer lugar, da un poco de aire al concepto de España. Aunque algunos (pocos, la verdad, muy pocos), quieran mantener el concepto carpetovetonico de esa España Imperial y Castellana, y todas esas cosas, el hecho es que ahora,

por primera vez, se ve algo así como una España que funciona, aunque sea sólo en el fútbol (pero esto, como ya hemos dicho, tiene efectos no sólo en el fútbol). La España Oficial y Periférica seguía pensando que España era esa casa vieja que Saura nos mostró en Ana y los Lobos, cuando el hecho es que se ha arreglado mucho, mucho por dentro…

Al final Zapatero va a tener razón, y España es plural…

Fijaos lo que os voy a decir; hace muchos años tuve una conversación con una persona, nacionalista él, sobre qué es España; y nos pusimos a filosofar sobre lo de la Unidad de Destino en lo Universal…y yo creo que Franco no entendía muy bien lo que suponían esas 6 palabras, o una de las interpretaciones que podía tener.

Ahí, lo que yo entiendo que se dice es que España es una Unidad de Destino, no de origen; es decir; son cosas distintas que deciden unirse para un destino común; es decir, que existien entes “pre-españoles”; una especie de “Soberanía Originaria”. Es decir, no existe el Pueblo de España; existen los Pueblos de España, que deciden caminar juntos hacia el futuro o qué se yo. De hecho, el escudo de España lo representa muy bien…Ahí está todo. Otra cosa es que luego tratemos de uniformizar y tal…pero bueno, me estoy yendo por las ramas; lo que quería decir, es que la España de hoy en día es más “Las Españas” que “La España Una”; por lo menos a nivel de calle.

En segundo lugar, le da cierta autoridad al concepto en sí de España (de esta España que, a estas alturas de la película, por mucho que les pese a los extremos de los dos lados, territorialmente hablando, no tiene nada que ver con la España centralista y uniforme de tiempos – felizmente – pasados)

España lleva desde 1977 pidiendo perdon al Mundo, y pidiendose perdón a sí misma, por existir. Y claro; luchar contra una marca España, desfasada y antígua, es mucho más facil que con una pujante, plural, y que gana; y eso a ciertos nacionalismos, con toda la razón, les puede dar miedo. (En otras palabras, a cierto nacionalismo lo que le interesa es una España lo más uniforme y cerrada posible, porque pueden vender mucho más facilmente la marca AntiEspaña).

Lo mismo se aplica en el otro lado; hay gente que opina que llamar “la Roja” a la Selección es una concesión a la Izquierda, que se tiene que llamar la “Rojigualda” (o qué se yo), y que ésto de que la Selección gane fundamentalmente con jugadores del Barça es un “mecachis”, o que el hecho de que Puyol saliera por la tele besando la Senyera o en las celebraciones con ella era un Ultraje a España (Tiene cojones la cosa; hemos llegado al punto también, en el otro lado, de que si un Asturiano besa una bandera de Asturias es algo bonito; si un catalán besa una Senyera, uyuyuy….)

Pero la verdad es que la España Real, los ciudadanos normales en todos los territorios (incluídas Catalunya y Euskadi), son mucho más normales, en su inmensa mayoría, y se alejan de esos extremos.

Hablando con mi amigo Ramon Arqué sobre todo esto que ha pasado estos días aquí en Catalunya (el Sábado la manifestación contra el recorte del Estatut, y el Domingo las celebraciones por el Mundial), me dio un argumento muy bueno, que me dejó pensativo; vino a decir que la primera era una manifestación política (la del Estatut) y la otra eran manifestaciones que no eran políticas pero que algunos trataban de hacerlas políticas…y me pareció un gran argumento. La gente salió a la calle para celebrar que la Roja ganó la Copa del Mundo; no para pedir más centralismo, no menos catalanismo, ni nada por el estilo. De hecho, me juego lo que querais a que hubo mucha, mucha gente en la Manifestación que está en contra de la Retallada por el TC y estaba más contenta que unas castañuelas porque España hubiera ganado.

Total, que todo es más normal; como dijo Suárez, “llevar a la categoría política de normal, lo que a nivel de calle es normal”.

Y aquí es donde entran los Partidos políticos.

Ya he dicho someramente que a nivel español si le puede venir a alguien bien es al PSOE, porque eso de que España es el PP, se acabó, y bien acabado que está. Cosa que viene bien en primer lugar al PP, porque su discurso de defensa de España se clarifica y no tiene que significar por definición preconstitucionalidad, como algunos interesadamente hacen creer (lo que no implica que a veces sea el caso)

Al PSOE le viene de fábula, porque ahora pueden quitarse ese complejo de no usar la palabra “España”, y parecerse un poco más a los socialistas europeos, que no tienen problemas en usar según qué terminologías (aparte de que ésto puede reactivar la moral y la economía ciudadana, y eso electoralmente da beneficios)

Al resto, (sí, UPyD incluídas) no creo que les afecte ni para un lado, ni para otro.

Mañana, todo esto en el contexto catalán.

PD: Quiero hacer un inciso para hablar de lo de Anasagasti, que venía a decir que Catalunya y Euskadi eran Naranjas en vez de roja, y yo digo que es una flamante pollez; aceptaría que dijera que una parte de Catalunya y una parte de Euskadi iban con la Naranja, pero eso de decir que Euskadi y Catalunya iban con la Naranja denota o desconocimiento o un “Senior Moment”.

PD2: Otro inciso; es curiosísima la pasión que se ha despertado en Iberoamérica defendiendo a la Selección española; no sabéis la de mails que he recibido de familiares de allí tan contentos como nosotros por la victoria de la “Madre Patria”)

Españolismo, Patriotismo, Nacionalismo (I)

Cuando llegué a vivir a Catalunya, fue justo cuando se estaba negociando lo del Estatut; y me acuerdo que me sorprendió escuchar por primera vez en mi vida a un político español usando la palabra “patriota”; fue a Jordi Pujol, refiriéndose al acto de aprobar el nuevo Estatut de Catalunya.

También me sorprendió bastante que había muchas banderas (Senyeres, obviamente); incluso en los balcones; en los productos…que una bandera no era algo facha o peyorativo, al contrario de lo que siempre me había enseñado.Y también me sorprendió que aquí la gente cantaba su himno porque sí, no sólo en momentos determinadísimos.

A lo mejor para la gente de Catalunya, o para la de Madrid, todo esto es normal, pero no para mí. Yo tengo 33 años y soy de Huelva, allá por Andalucía. A mí me enseñaron desde pequeño (pensad que yo nací año y medio después de que Franco muriera) que eso de las banderas, de las patrias, en general era un poco facha, pero si la bandera era la española, entonces era una cosa directamente franquista, y tú obviamente no eras un demócrata. No digo que fuera bueno ni malo; pero más o menos es como se nos educó a una generación. Y el problema es que teníamos que elegir entre tener la bandera de la Comunidad Autónoma o no tener ninguna; y quizá para otros sí; pero a mí personalmente la bandera de Andalucía no me hace sentir “Patria”. Es mi tierra y la adoro; pero no tengo la sensación de “Patria” que tiene un catalán hacia la suya o un portugués hacia su Bandera.

Por ello, siempre me he sentido un poco apátrida. Porque sentirte español o llevar una bandera o algo así, es algo que estaba feo, como decir la palabra España (¿Os acordais de los tiempos del Debate entre Felipe y Aznar que ambos decían “este país” por no decir “España”?).

Pues eso me llevó a otra cosa que me chocó al venir a Catalunya; hablando con gente de aquí, gente que se sentía catalana detoda la vida, pensaban que por ahí fuera (quitando Madrid), de siempre hemos tenido un Orgullo Patrio, y se admiraban tanto los colores de España como aquí los colores de Catalunya; cuando ha sido exactamente lo contrario; lo español estaba mal visto.

Cuando viví en Madrid de hecho, me chocó la cantidad de banderas de España que había, el toro y tal; pero ya te empiezas a dar cuenta de qué va la cosa cuando dividen España en Madrid y Provincias (sí, a mí me lo han dicho…”tú eres de Provincias”).

Total; que aquí me encuentro que al final, la visión que tienen en Madrid y en Catalunya (y supongo que en el País Vasco) de España, es la visión de España que tienen en Madrid; que no se corresponde con lo que se vive por ahí fuera (es mi opinión, vaya).

En fín, al grano; el ganar en el Deporte (no el deporte en sí) hace ver que hay un orgullo nacional que estaba oculto, y que no tiene nada que ver con franquismos, ni con Una Grande y Libre, ni con Uniformidades ni nada por el estilo (Hay extremos,si, pero como los hay en los nacionalismos periféricos, no todos los nacionalistas catalanes tienen el tufo xenófobo de Heribert Barrera ni en el País Vasco todos los nacionalistas hablan de RH o de que el español bueno es el español muerto…Si no queremos que nos juzguen por la minoría extrema, no lo hagamos nosotros también.).

Hay un nuevo Nacionalismo Español que no es uniformizador, que cree en España, pero que no quiere que ser Español implique ser Madrileño o como dicen en Madrid que es ser Español. La gente que salío a las calles en Barcelona, Cadiz, Huelva, Canarias, Vitoria, etcétera, se sienten españoles; pero no implica que entonces ya no se sientan catalanes, vascos, andaluces o lo que sea…El mundo no es tan blanco y negro como los nacionalismos clásicos (Español y periférico) nos hacen querer ver.

No todo es España Una y Sanos Regionalismos Gastronómicos, y no todo nacionalista quiere la Independencia y que encima le vaya mal a España.

Creo que la Realidad acaba de adelantar de calle a todos los políticos de España; Españolistas, Nacionalistas, Izquierda, Derecha, Centro, etcétera.

Dijo el otro día Puigcercós que por cada bandera de España que había en Catalunya había 5 Senyeres…Bien; antes había una bandera de España por cada 500 Senyeres; lo que quiero decir es que ahora el símbolo de España ya no es tan negativo ni tan facha ni implica lo que implicó siempre (y bien que le vino a muchos nacionalistas). En otras palabras, se acabó el blanco y negro en cuestión de España.

Creo que ha habido un nuevo reparto de cartas, y que ésto tiene connotaciones políticas, a las que me referiré en la segunda parte de este post.

En suma; qué bonito es sentirte parte de un país del que te puedes sentir orgulloso, porque ésto es algo muy nuevo para mí, y para mucha gente de mi generación. Ya estoy cansado de complejo de inferioridad por culpa del Franquismo, que retorció la idea de España.

Mi idea de España es aquella donde la mayoría inmensa mayoría de Catalanes, Vascos, Gallegos, Andaluces, etcétera, se puedan sentir cómodos; donde no me expliquen qué es sentirme Español, porque yo ya sé lo que me siento y cómo es lo que siento. Y es posible, si los políticos, de todo signo y condición no la vuelven a cagar con esencias patrias, o interpretando incorrectamente qué ha sido todo ésto que ha pasado estos días.

Estar en la Presidencia Vs. ser Presidente

Siempre he pensado que hay dos tipos de líderes; aquellos que llenan el cargo con su personalidad, y aquellos a los que el cargo les llena. Ejemplos de políticos que simplemente “pasan” por el cargo están los Ministros Corredor, Espinosa, Moratinos, etcétera. Políticos que “llenan” el cargo, son (para mí) Rubalcaba, Maria Teresa Fernández de la Vega, o Pepe Blanco.

Un ministro/secretario/lo-que-sea, lo es por decisión de su Presidente, que les nombra y separa libremente. Pero en el caso de los Jefes de Gobierno/Estado elegidos diréctamente (o casi), por Sufragio Universal, la cosa cambia.

Siempre he pensado que para postularte como Presidente de un Gobierno, has de ser un tipo de persona especial (vamos, seamos sinceros; todos teóricamente pensamos que seríamos grandes Presidentes y grandes Seleccionadores Nacionales, pero a la hora de la verdad, prácticamente todos nos echaríamos para atras); pero si además de querer ser Presidente, lo consigues, obtienes la confianza directa de la gente, dejas de ser muy especial, para ser excepcional. (Independentemende de que es obvio que el cargo engrandece; mírese a Zapatero, Rajoy, el primer Aznar, etcétera)

Dicho ésto, hay gente que gana elecciones, pero una vez ganadas, te das cuenta de que el cargo les viene grande, muy grande; ejemplos de ello para mí son Jimmy Carter, Gordon Brown o José Luís Rodríguez Zapatero…hasta hace un mes.

No descubro la pólvora si digo que para mí Zapatero ha sido un mal Presidente porque me ha parecido absolutamente incapaz de tomar medidas si eran impopulares, a pesar de que a largo plazo fueran necesarias, o viceversa (tomar medida muy populares en la encuesta de esta semana a pesar de que a 3 años vista son catastróficas…y se me vienen muchas,muchas, a la cabeza).

Todo esto cambió hace un mes, con el archiconocido viraje político al dictado de Europa y Obama. Lo que ha hecho se ha cargado su Presidencia. Esta Legislatura está finiquitada y ya sólo queda el tiempo que CiU y PNV quieran mantener ésta legislatura que está clínicamente muerta en estado de coma vegetativo. Su Presidencia se acabó. Y en cuanto deje el Poder, los suyos, por puro instinto de supervivencia, le van a destrozar, y van a tratar de separarse de él todo lo posible, y aquí el único Zapaterista de toda la vida va a ser Zapatero, porque el resto pasaba por aquí.

En el momento de la inevitabilidad del viraje, tal y como apuntaba algún amigo, podía haber dimitido y dejar a otro que se comiera el marrón; pero no; decidió que lo hacía él, y se autoinmoló, sabiendo que a corto plazo su Presidencia sería recordada como negativa y sería molido a palos; que de alguna forma, terminaría su presidencia un poco como Aznar; es decir: mal.

Pero, se ha ganado mi respeto. Lo reconozco; nunca pensé que Zapatero fuera capaz de hacer lo necesario a pesar de que le hundiría en las encuestas y haría que en poco tiempo todos los que le hacen la pelota se vayan separando de él.

Ha tardado 6 años; pero Zapatero ya es Presidente de verdad. Ya no hay ninguna duda de que ha dejado de ser un señor que estaba en la Presidencia (me parecen acertadas las palabras de Felipe González al respecto). Y no lo votaré, porque además de que no me gustó su Presidencia en muchos aspectos, creo que éste ciclo socialista dura 8 años; pero ahora sí me creo que Zapatero es el Presidente del Gobierno, y que está haciendo lo necesario por el país, aunque el sacrificio sea su propia vida política.

Participación electoral en 2012 o Catalunya, como España,hasta las pelotas

El otro día tuve una conversación con unos cuantos amigos de mi trabajo (ellos independentistas casi todos, y votantes o ex-votantes de ERC); sobre las elecciones al Parlament de Catalunya en 2006, y me reconocieron que, con diferencia, el mejor candidato, el que les cautivaba, en el que confiaban y el que lo haría mejor de Presidente, era Piqué. Pero que por presentarse por quien se presentaba, no lo votarían jamás. Y que si se hubiera presentado por cualquier otro partido, o incluso solo, otro gallo habría cantado.

Conclusión: Lo que distorsiona el liderazgo en nuestro país son los Partidos Políticos. En otras palabras: Con el sistema partitocrático que tenemos, jamás se formarán líderes reales, y jamás se votarán a los mejores líderes; sino que nos dejamos llevar por el “amén” al Partido.

En Catalunya en las ultimas elecciones al Parlament no votó ni el Tato (soy de Huelva, estoy exagerando). Para ser amigos de la verdad, hubo una abstención del 43.23%, mientras en las Elecciones Generales de 2008 fue del 24,68%; y mucho se escribió en su tiempo sobre por qué pasó ésto (la desafección, si era por falta de liderazgo, por no saber el resultado, etcétera).

Yo siempre pensé habían dos razones fundamentales para que se produjera tal abstención: a) la sensación de que daba igual lo que votaras; luego ellos (los políticos en general, ERC en particular) se lo guisarían y se lo comerían para decidir quien era el President de la Generalitat (cosa que pasó) y b) que ningún candidato de los que tenían posibilidades reales de alcanzar la Generalitat era para tirar cohetes, y más aún poco tiempo después de un monstruo como Pujol, con un liderazgo bárbaro…

Siempre he pensado que la razón a) era la que tenía más peso, y que la b), el liderazgo, tenía una connotación menor en este caso (y para ello me apoyaba en el hecho de que en 2008, con dos lideres malos malos malos malos como eran ZP y Rajoy, votó el 75,3% de los españolitos con derecho a meter el papelito en la urnita, porque el que ganaba las elecciones se llevaba la Presidencia, y además eran unas elecciones muy competitivas, ).

En una de mis masturbaciones mentales clásicas, me puse a pensar sobre qué habría sucedido si uno de los dos grandes partidos hubiera presentado a un candidato bueno de verdad (por ejemplo; si Pujol se hubiese re-presentado, o por el PSC hubiera un candidato estupendo que no fuera Maragall, o que en una carambola cósmica mi admirado Piqué hubiera sido el candidato de CiU), y la verdad, es que no lo tengo nada claro; según el momento del día, unas veces creo que al final la Participación sólo depende de los candidatos en los grandes partidos y de las posibilidades razonables de que lleguen o no a la Presidencia (ya, ya sé que esto está ya sabido), y otras veces pienso que no, que depende sólo de las expectativas reales de que tu voto cuente para que gane un partido u otro.

Volviendo al tema de España, yo creo que hay tantos socialistas hasta las narices de Zapatero como peperos hasta los idem de Rajoy…pero chato, es lo que hay. Y en 2008 se les votó en masa por las expectativas cuasi-reales de competencia real, de que tu voto contaba, y cuando había una gran diferencia programática entre unos y otros.

Yo creo que en 2012, tal y como pasó en Catalunya en 2006, la abstención va a ser bastante mayor; creo que estaremos en el 68% de participación, cosa que para ser unas Generales, es flojillo, porque en todo el país hay olor a que el ciclo ZP está agotado, la gente empieza a estar hasta las pelotas de ZP (y siguen hasta las mismas de Rajoy), pero incluso con Rajoy, España huele a cambio. Cambio pero sin entusiasmo…

Desafección, vaya, cada vez más separación entre política y gente. Total, una mierda.

La dignidad de Catalunya (y comentario mío al final)

(Este texto ha sido pactado por 12 periódicos de Catalunya, y está siendo posteado por blogueros en señal de apoyo, incluído yo mismo)

“Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: “Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratificado en referéndum y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica”. Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores.

La expectación es alta. La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta cámara, confrontada con el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas. Repetimos, se trata de una situación inédita en democracia. Hay, sin embargo, más motivos de preocupación. De los doce magistrados que componen el tribunal, sólo diez podrán emitir sentencia, ya que uno de ellos (Pablo Pérez Tremps) se halla recusado tras una espesa maniobra claramente orientada a modificar los equilibrios del debate, y otro (Roberto García-Calvo) ha fallecido.

De los diez jueces con derecho a voto, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición sobre la renovación de un organismo definido recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero como el “corazón de la democracia”. Un corazón con las válvulas obturadas, ya que sólo la mitad de sus integrantes se hallan hoy libres de percance o de prórroga. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre el Estatut de Catalunya. Por respeto al tribunal –un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo– no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la sentencia.

La definición de Catalunya como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de “símbolos nacionales” (¿acaso no reconoce la Constitución, en su artículo 2, una España integrada por regiones y nacionalidades?); el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Catalunya, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia.

No nos confundamos, el dilema real es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de esta. No sólo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador.

El Tribunal Constitucional, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado (un PP que ahora se reaproxima a la sociedad catalana con discursos constructivos y actitudes zalameras). El Alto Tribunal va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio de régimen a finales de los años setenta transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad, plenamente insertas en la compleja supranacionalidad europea y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del viejo Estado nación. Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga.

Hay preocupación en Catalunya y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación. Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad. Los catalanes pagan sus impuestos (sin privilegio foral); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre; afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varios idiomas oficiales en la Unión Europea, una lengua que en vez de ser amada, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial, y acatan las leyes, por supuesto, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico. Estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa.

Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que el Tribunal Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos –que no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo–, recordando que no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia. Volvemos a recordarlo: el Estatut es fruto de un doble pacto político sometido a referéndum.

Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de los jueces, pero nadie que conozca Catalunya pondrá en duda que el reconocimiento de la identidad, la mejora del autogobierno, la obtención de una financiación justa y un salto cualitativo en la gestión de las infraestructuras son y seguirán siendo reclamaciones tenazmente planteadas con un amplísimo apoyo político y social. Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable.”

Varias cosas:
1.- El problema no es el TC; el problema es la arquitectura jurídica. Esto tenía que pasar al Constitucional ANTES de someterse a Referendum. Porque ahora sería una aberración de legitimidad (aunque puede que no legal) que 12 señores, de los cuales bastantes están cesados-prorrogados, invalidaran algo sometido a Referendum.

2.- El Estatut tuvo poco apoyo popular;vale. Pero creedme;aquí gente que no votó el Estatut lo defenderá con ganas si se recorta por el TC. Porque aquí se ve como una agresión, y con razón. Aquí hay mucho bloguero y gente normal, que no votó el Estatut (yo mismo, vaya), pero que entiendo que una vez nacido el niño, no se puede matar.

3.- Si queremos que Catalunya quiera a España y se sienta cómoda en España, recortae el Estatut no ayuda: crea desafección. Catalunya no será más española a base de palos; a no ser que lo que se quiera es dar palos al catalán aunque el precio sea joder el futuro de la unidad de España.

En suma; para decirlo en un par de palabras; creo por el bien de España,de la España en la que yo creo, y de Catalunya dentro de España, lo que hay que hacer es dejar el Estatut, votado por los catalanes, como está.