Hasta aquí hemos llegado.

He estado casi 8 años escribiendo en este blog, esencialmente sobre política; pero los últimos 3 años esto no ha sido ni escribir ni nada; un post de cuando en cuando, y simplemente para salvar el honor.

La verdad es que todo lo que pienso, lo que digo, lo que discuto, en fin, lo que soy digitalmente, lo publico a través de las Redes Sociales.

Los blogs están bien cuando tienen un tema específico y prolífico, pero creo que en esta época de mi vida, o estoy demasiado ocupado, o me he acostumbrado en exceso a la rapidez de Facebook y Twitter. Y no tiene sentido proponerme más veces el actualizarlo, porque al final, no lo hago.

En estos 8 años están escritos 8 años de evolución política, personal, mudanzas, etcétera. Y justo es que quede colgado por si algún día alguien, incluso yo mismo, quiere recordar cómo fui en un momento determinado de la vida.

Por tanto, hoy, aquí, muere este blog, o al menos tal y como los hemos conocido, y también muere la marca “Treintanyero”. De Twitter y de todas partes. Porque fui Treintanyero una vez, durante más de ocho años, pero ya no lo soy. Madurez, nuevo tiempo, o lo que sea.

En fin, a los que me acompañasteis, muchas gracias. Y a los que no, también, porque de todos aprendí.

Un abrazo,

Javier Maján.

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