Carta a mis amigos católicos

RosarioMis queridos amigos de la rama católica (sí, tengo amigos de otras ramas).

Quiero compartir alguna reflexión con vosotros que hasta ahora no había verbalizado en forma de carta, y creo que esta es la mejor forma porque me ayuda a poner un poco en orden lo que quiero decir.

Yo ya no me siento católico. Reconozco que mi sentido de la Trascendencia y Moral van bastante más allá de lo que es la Fe Católica. He pasado por el agnosticismo, la Fe, e incluso por algún tipo de Ateísmo; y en este momento tengo un sentido de la Trascendencia «particular»; pero sigo teniéndolo.

Como sabéis, yo he estudiado 14 años en un colegio del Opus (sí, en algún momento puede que estuviera relativamente cerca de «pitar»), he sido educado en la Fe Católica, y, de alguna forma, he sido bautizado, y confirmado (Tranquilos, esta carta no va a anunciar que apostato o algo por el estilo).

Entiendo (en el sentido de que comprendo la esencia), de la mayoría de los postulados que tenéis, y yo no soy el tipo de persona que piensa que la Fe religiosa es como una ideología o una posición filosófica que puedes tener o no tener; sé que la Fe es algo transversal y que llena todos y cada uno de los aspectos de una vida (independientemente de que, con el Libre Albedrío, uno actúe según su Fe o contra ella). Por tanto, por favor, creedme que estas reflexiones en ningún momento van contra la Fe, ni contra el sistema de creencias ni contra el estilo de vida de ningun miembro de la Iglesia (aparte de pederastia y tal, cosa que yo sí creo que es minoritaria, aunque como las meigas, haberlas, haylas).

Así que por un rato, me vais a dejar que os hable como si aún formara parte de la Fe Católica, y hable de «nosotros los católicos» (un ratito nada más; el tiempo que me lleve escribir esta carta).

Veréis; para mí el hombre tiene una doble vertiente: Un yo personal, y un yo social; y el yo social (en este caso), lo podemos dividir entre aquellos que profesan «nuestra» Fe y los que no. Dicho en otras palabras; hay una separación entre cómo vivimos nuestra Fe, y cómo nos relacionamos y qué deberes consideramos que han de tener aquellos que son de nuestra «cuerda», y aquellos que no.

La vida, es un don de Dios. Bien. Vale. Acepto. Pero ni tú, ni yo, somos Dios. Ni siquiera el papa Benedicto, o toda la Santa Iglesia Católica, es Dios. Entonces; si ni tú ni yo somos Dios…¿Por qué tratamos de cortar el Libre Albedrío que Dios ha dado a todo Ser Humano, para actuar según la Religión, o en contra de ella? Me explico.

Hay gente, que sufre, y hay gente que quiere morir, para evitar ese sufrimiento. Y nosotros, en nombre de la Fe que nosotros tenemos y que otros no tienen, queremos cortar el uso del Libre Albedrío que tiene la gente para acabar con su sufrimiento, acabando con su vida, por medio de la Eutanasia.

¿Es eso justo? ¿No estamos arrogándonos el papel de Juez que tiene Dios para juzgar cómo se comportan las personas, y decidimos nosotros que pequen o que no pequen con su propio cuerpo via disposición legal? (y por el amor de Dios, no usemos la simpleza de distinguir sobre si soy yo el que aprieta el botón, o es una tercera persona la que, siguiendo mi voluntad y mi petición la aprieta porque yo no puedo apretarlo, a pesar de que quiero, y así lo firmé en un Testamento Vital).

Lo que quiero decir, es que, filosóficamente, creo que va contra el Libre Albedrío que Dios nos ha dado, imponer nuestro sistema de creencias a otros que no son católicos. Creo que eso es, directamente, atentar contra Dios. Porque quitas a una serie de humanos su derecho (sí, su derecho consagrado por Dios), a alejarse de Él.

Dios permitió el Libre Albedrío hasta el punto que dejó que Judas Iscariote vendiera a Jesucristo por 30 Monedas de Plata. ¿Qué mayor muestra de que el Libre Albedrío es algo querido por Dios, para que la gente actúe como quiera, y luego esa gente se las verá con su Creador?

Yo siempre he pensado que un católico no es que pueda, es que debe ser laicista. Un buen católico jamás debería de querer imponer su sistema moral a otros; debe de tratar convencerles para que abracen la Fe. Pero eso no se hace a través de la Ley. La ley debe de ser para todos. Para el temeroso de Dios, para el que quiere ofender a Dios, y para el que no cree en él, o cree de formas no católicas.

La labor de apostolado del católico no debe de ser el hacer un Estado Católico ni semicatólico (también llamado aconfesional). Ha de dejar que la gente se acerque a la Fe católica voluntariamente; no que cumpla obligatoriamente preceptos legales que están muy bien para la Fe Católica, pero que no están tan bien para otro sistema de creencias (Ojo; hablo con respecto a uno mismo para con uno mismo).

Eso también tiene que ver con los derechos de los gays.

Como sabéis, yo también estuve en contra del uso de la palabra «Matrimonio», para el matrimonio gay…y la verdad es que me equivoqué.Y me equivoqué porque al final, lo que quería era definir los términos desde una perspectiva «religiosa». Si el Matrimonio es la unión entre un Hombre y una Mujer, la unión entre dos hombres o dos mujeres puede ser algo fabuloso pero no un Matrimonio; ¿no?; pues me equivoqué.

Un matrimonio canónico, es el que ha de ser entre un hombre y una mujer. Sobre los otros tipos de uniones, no ha de ser la Iglesia, ni una Fe, los que decida si son matrimonio o no lo son. Los matrimonios entre dos hombres o dos mujeres, no los reconoce (ni tiene el deber de reconocerlos) la Iglesia si no quiere; y aquí paz y después gloria. Pero de ahí a prohibirlos para católicos y no católicos porque no entra dentro de mi esquema moral, va un trecho, y de nuevo, es ir en contra del Libre Albedrío. Que cada uno actúe moralmente como quiera, y que luego él o ella se enfrente cara a cara con Dios el Dia del Juicio.

He de reconocer que respecto al aborto, he tenido muchas, muchas, muchas dudas. De hecho, si navegáis por años pasados en mi blog, veréis dudas, preguntas, etcétera. Pero volvemos a lo mismo. Desde una perspectiva puramente católica, los católicos deben luchar para trater convencer a aquellas mujeres que quieran abortar de que no es la mejor de las soluciones. Pero no prohibir; porque ya hay un sistema científico y legal (quitada toda la parte moral), que ha demostrado que el feto no es un señor como tú y yo de verdad hasta los 3 meses más o menos; es otra cosa; potencialidad de persona y descubridor de la cura del Cáncer en potencia, pero no persona.

Entiendo que para un católico un aborto es moralmente un asesinato, porque entiende que hay alma desde que el óvulo se une al espermatozoide (podemos llegar más lejos y considerar asesinato, tal y como me decían en mi colegio del Opus, que cualquier medio profiláctico, como usar un preservativo); pero de nuevo, no eres ni tú ni yo quien lo ha de decidir; sino que ha de ser Dios el que ha de decidir si lo es o no. Pero no podemos imponer nuestro sistema de creencias via ley a aquella gente que no tiene el mismo sistema de creencias.

Pero bueno; puedo entender que haya más o menos debate sobre el punto del aborto; pero sobre los otros dos, (eutanasia y matrimonios gays) la verdad es que veo que es algo demasiado obvio como para discutir el tema; pero aquí estoy…

«Al César lo que es del César y a Dios Lo que es de Dios». La ley de Dios es para la relación de la gente con Dios, y esa relación es personal entre Dios y la persona. No somos quien para inmiscuírnos, y menos para hacer que la ley del César haya de ser la ley de Dios, porque a nosotros ya nos va bien porque es nuestro sistema de creencias.

En suma, mis queridos amigos; sólo quería reflexionar un poco en voz alta con vosotros, ponerme el traje de «semicatólico», un rato (un rato, porque la verdad es que mi relación con la Trascendencia va por otros derroteros), y tratar de explicaros mi punto de vista sobre por qué me parece ir en contra del Libre Albedrío que nos ha dado Dios, el tratar de evitar que la gente haga según qué cosas via Ley, cuando son cosas con respecto a su moral, y no hacen daño a un tercero (no, un nasciturus con menos de 3 meses no es un tercero en el sentido en el que hablamos).

En fín; esperando que estéis bien, se despide de vosotros vuestro amigo,

Javi

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  • Comentarios (13)
    • Apholo
    • 15 marzo 2012 7:30pm

    Bendiciones a todos, no soy cura ni nada educado en un centro religioso, pero a partir de lo vivido desde los burdeles, casas de cita, licor, musica, mujeres ademas de mi esposa, problemas legales, economicos, familiares, un día me arrodillé y pedí a Dios, me guiara a servirle, de donde me llevó a leer la biblia, dar limosna, hacer ayuno y oración constante, me ha enseñado a conocerle, escucharle, sentirle en cada momento de mi vida, la de mi esposa, hijos, padres, hermanos, vecinos… porque él dijo que había que hacer oraciòn para no caer en tentaciòn, y cuando se duda sobre el camino a seguir, es porque el enemigo así lo hace ver… no eres tú el piensa así, es el enemigo que te está llevando hacia donde el quiere… el que pide se le dará (puede ser el dicernimiento que tu necesitas en este momento), el que toque se le abrirá… clamad y yo responderé… no te he dicho que si crees verás la gloria….Dios padre, Dios hijo y Dios espiritu Santo tenga misericordia de Tí para que sus angeles te sostengan en sus manos para que tus pies no tropiecen en ninguna piedra. Asé sea.

    • Gabriel
    • 5 marzo 2012 2:51am

    Buenos días Javier Cobo:

    Dices que eres ateo. Bien, estás en tu derecho, y esto debe de ser respetado, pero como vivimos en una sociedad plural que presume de dar ser tolerante y abierta, y de dar cabida a todas las ideologías, maneras de pensar, sentir y vivir, también nosotros los cristianos, los católicos tenemos todo el derecho del mundo a vivir nuestra fe con total libertad. Por más que los laicistas quieran borrar del mapa la gran influencia cristiana de Europa no podrán, porque entonces habría que cambiar el nombre de muchas ciudades, países, cambiar los escudos de esos mismos lugares, eliminar fiestas, maneras de hablar, costumbres…

    Pero dejemos eso ahí. Dices que un feto no siente hasta la semana 30. Para empezar, y como siempre, no hay unanimidad de criterios en este punto, pero de todas maneras, ¿por el hecho de que hasta ese tiempo el feto (el cuerpo de un niño no-nacido) no sintiera efectivamente dolor, tal y como lo podemos sentir tú o yo, es lícito eliminarlo?. Yo pienso que ese ser es una vida, única e irrepetible, y que por ello hay que hacer todo por protegerlo, sobre todo teniendo en cuenta que es un ser que no puede opinar ni defenderse.
    Te copio aquí un estudio sobre ese tema:

    El hallazgo no confirma que los bebés de menos semanas no puedan sentir dolor, pero lo que plantea es que a partir de esa semana (entre la 35 y la 37) se registra una actividad neuronal en el cerebro que cambia gradualmente de un estado inmaduro a un estado más avanzado. Este cambio podría indicar que los circuitos neurales permiten a los bebés procesar el dolor.

    Los bebés prematuros de menos de 35 semanas tienen respuestas similares al tacto y al dolor, comentan los expertos, lo que sugiere que a partir de la semana 35 son capaces de distinguir los estímulos provenientes del tacto de los estímulos dolorosos.

    Para llegar a esa conclusión los científicos observaron la actividad cerebral de 46 bebés, de los cuales 21 habían nacido prematuramente. A través de una electroencefalografía, midieron la actividad eléctrica del cerebro del bebé mientras era sometido a una punción en el talón.

    En los bebés prematuros, se registró una respuesta no específica, mientras que después de las 35-37 semanas la respuesta de los bebés cambió, mostrando actividad localizada en áreas específicas del cerebro, lo que indica que en ese momento los bebés perciben el estímulo doloroso de forma separada al tacto.

    De todos modos, confirmar que el feto siente dolor a partir de la semana 35 de gestación y suponer que no lo siente antes sería una conclusión equivocada, ya que otras investigaciones han confirmado que lo que se creían reacciones reflejas en el feto de menos semanas podrían ser manifestaciones de dolor verdadero.

    Incluso el autor del estudio aclara,

    “En un primer momento los cerebros muy jóvenes reaccionan a los estímulos por “ráfagas” de actividad, pero en un momento crítico en el desarrollo de los bebés, sus cerebros comienzan a responder con una reacción específica según el tipo de estimulación. Por supuesto, los bebés no pueden decirnos cómo se sienten, por lo que no podemos afirmar que antes de este cambio en la actividad cerebral no sientan dolor”.

    Como puedes ver Javier, el tema no está nada claro. Y ante la duda, yo opto por defender al inocente.

    Por último dices que «»»debemos de sufrir por ver a los líderes de vuestra religión tan integristas, tan fundamentalistas, tan canallas»»». Pues bien, yo no estoy de acuerdo con esto. Para empezar al juzgar a una institución como la Iglesia, tendrías que ser capaz de ver los dos lados de la moneda. Es decir, puedo entender que veas aspectos negativos en ella, pero si fueras justo, también tendrías que otorgarle alguna virtud, pues la Igleisa realiza una increible y titánica labor entre los más pobres del mundo. Recuerda que «con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, con ella os volverán a medír».
    Solo España tiene repartidos más de 18000 misioneros por el mundo, algunos realizando tareas titánicas. Yo he vivido un mes con uno de ellos en la sierra de Perú, y puedo decirte que me quedé maravillado del trabajo que este hombre realiza cada día de su vida, (por supuesto sin puentes, vacaciones, pagas extraordarias) a cambio de nada. ¿No es este hombre parte de la Iglesia que tú criticas?. Este es una gota de agua de un oceano inmenso.
    Por otra parte, ¿no te admiara que hayan caido uno tras otro todos los imperios y poderes de esta tierra y que una institución como la Iglesia, formada por hombres de carne y hueso, siga ahí después de más de 2000 años al pie del cañón?. Y no es precisamente porque o la hayan perseguido ni acosado a lo largo de estos XXI siglos .Recuerda que un tal Jesucristo, que nosotros pardillos creemos que era el Hijo de Dios dijo que las puertas del mal no prevalecerían contra ella, y nos dijo que no tuviéramos miedo, que Él estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos.

    Algún día lo verás, y sabrás que toda esa historieta «estúpida» que te contaron cuando eras niño, era verdad.

    Un abrazo
    Gabriel

    • Gabriel
    • 4 marzo 2012 11:05pm

    Hola de nuevo Javier:

    En relación a tu contestación te contesto lo siguiente.

    ***El tema del libre albedrío.
    Creo que este tema lo llevas al extremo. Estamos hablando basicamente de nuestro contexto social y cultural, y esto queda demostrado hasta por el título de tu carta: «Carta a mis amigos católicos». Tanto tú como yo hemos crecido en una cultura de influencia cristiana, y por tanto nuestros conceptos morales, tienen las mismas influencias. Creo que esto es básico a la hora de centrar el debate.

    ***En cuanto al tema de los no-nacidos de menos de 3 meses, que se están desarrollando en el seno de sus madres (supongo que con esto estás de acuerdo), no respondes a mis preguntas:

    1ª. ¿Bajo qué conocimiento científico, o del tipo que sea, puedes demostrar y asegurar que un feto inferior a 3 meses no tiene vida, o su vida carece de valor?.
    2ª. Dices en tu respuesta: «»»Y no nos vamos a convencer el uno al otro porque para ti desde que el espermatozoide se une al óvulo es un niño, y para mi no lo es hasta más adelante»»». Muy bien Javier, pues indícame por favor, el momento exacto en que ese «más adelante» en que ese pequeño ser pasa de ser nada, a formar parte de la familia humana, y por lo tanto ser digno de nacer.
    3ª. ¿Qué entidad, organismo, partido político, etc., será el encargado de determinar cuando un «ser» en desarollo es «un señor como tú y como yo», o cuando según ellos no es nada?.
    4ª. ¿Estás de acuerdo de que tu persona, para llegar a ser lo que es hoy en día, tuvo que pasar por ese momento?. Es decir, ¿que tú también tuviste 3 meses dentro del seno de tu madre?.
    5ª. Al final dices que un tema tan importante como este es cuestión de visiones. Pues si es así, claramente una de las dos visiones está equivocada. Entonces la pregunta final que te hago es la siguiente: ¿Reconoces que si la visión de los que creemos que el feto de un no-nacido ya es un ser vivo fuese la veraz, cada vez que se comete un aborto, se está ejecutando a un ser vivo indefenso?. Yo creo que sólo por la duda, habría que respetar esa vida.

    Espero tus respuestas.

    **En cuanto al matrimonio entre personas del mismo sexo**
    Aquí en este punto, como en todos los anteriores, ya has dejado claro que te mantendrás firme en tu posición, por lo que yo me limito a indicarte:

    1. El matrimonio es una institución esencialmente heterosexual. Éste es un dato antropológico del que el Derecho suele limitarse a tomar nota. Una unión formal entre personas del mismo sexo será otra cosa, pero no un matrimonio.

    2. La unión entre personas del mismo sexo no cumple las mismas funciones sociales por las que el Derecho regula y protege el matrimonio, por lo que no tiene sentido atribuirle toda la regulación jurídica del matrimonio

    Por último Javier te pido disculpas si en algún momento te pareció que el tono de mi anterior respuesta haya sido burlesco u ofensivo. No pretendí en ningún momento causarte esa impresión. Tal vez me gusta aplicar una nota de humor en todo lo que hago, y tú al no conocerme lo has interpretado mal. De todos modos ya me lo dejas claro cuando dices:

    «»»lo dejo pasar porque cada uno tiene la educación para hablar con el otro que le ha sido dada, y por tanto, lo dejo pasar»»»

    Espero que esto no quiera decir, que me hayas tomado por un barriobajero, o algo peor.

    Un abrazo
    Gabriel

  1. Hola Gabriel,

    En primer lugar gracias por tu comentario.

    Te respondo brevemente:

    Sobre el Libre Albedrío.

    Tengo que reconocerte que en este tema tengo el ánimo enfrentado. Una parte de mí dice que efectivamente existe un «Derecho Natural», o si lo prefieres unas «Leyes morales inherentes a todo ser humano», pero la verdad es que los hechos me muestran que eso no es así (o si lo prefieres no son así del todo), ya que tu proceso de socialización es lo que te configura de arriba a abajo como un ser, y sí, también tu moral.

    Hay en culturas en que era bueno y justo matar a los recién nacidos malformados o que no eran lo suficientemente fuertes. En otras el incesto (en determinadas castas) es bueno y justo. En muchas sociedades, el «hacer morir a alguien», ya sea por sus delitos o como ofrenda a su dios o dioses, es bueno y justo.

    Si me apuras, siguiendo el Derecho Natural, o si prefieres las leyes morales universales, el ser humano ha de crecer y multiplicarse, por tanto, de alguna forma, un sacerdote, en uso de su libre albedrío, va en contra de lo que podríamos llamar el «Derecho Natural».

    Lo que trato de decir, es que yo no veo tan claro como tú ese código universal de lo que está bien y lo que está mal. Todo depende, de dónde hayas crecido, y de cual sea tu entorno.

    Sobre los «nasciturus» con menos de 3 meses.

    Este es el momento en el que tu tono a la hora de hablarme me gusta un poco nuevo porque en primer lugar detecto cierta condescendencia a la hora de hablarme, y decides por qué me dejo llevar o no, y encima usas la broma de brocha gorda sobre «los descubrimientos por mí hechos». Pero lo dejo pasar porque cada uno tiene la educación para hablar con el otro que le ha sido dada, y por tanto, lo dejo pasar

    Centrándome en tu argumento…no puedo decir nada porque esto es cuestión de visiones. Lo que digo no te convence, y lo que dices no me convence. Y no nos vamos a convencer el uno al otro porque para ti desde que el espermatozoide se une al óvulo es un niño, y para mi no lo es hasta más adelante. No llegaremos a un acuerdo, así que es mejor pasar página sobre esto.

    Sobre el matrimonio.

    Cuando tenía 14 años sí que creía en verdades universales que no cambian nunca y que lo que pienso ahora es lo que pensaré siempre y tal.

    Luego cuando vas madurando te das cuenta de que creer que tienes la razón absoluta y el pensar que el evolucionar o cambiar de opinión es de débiles o de equivocados es simplemente petulancia, y eso es lo que me pasó a mí.

    El reductio ab absurdum está muy bien y queda muy guay en los debates de La Noria y todas estas cosas; pero en un debate medianamente serio la verdad es que no mola tanto…

    Será porque estudié unas cuantas asignaturas de Sociología, pero te das cuenta de que las instituciones sociales, humanas si lo prefieres, no son pétreas y evolucionan (y gracias a Dios, diría yo). Porque si no, probablemente la mujer no tendría derecho al voto, estaría subyugada al marido, no existiría el divorcio, y el delito de violencia de género no existiría.

    Considero que el comentario sobre los matrimonios de 14 personas y tal son un toque de humor literario, así que los dejo pasar, porque no creas que digas en serio que como yo creo que el matrimonio puede ser entre dos hombres puede ser entre catorce…porque me lleva a un argumento tan fácil como preguntarte si el que no cree en la indisolubilidad del matrimonio y se separa, también cree en los matrimonios de 14 personas porque no coge el pack completo, incluídas las palabras «indivisible»; pero bueno; como ya te digo, asumo que era un toque de humor ;)

    Mi pensamiento puede cambiar? Puede. Si me dan un buen argumento que me haga cambiar, cambiaré. Yo llego a mis argumentos por la razón, no por una Fuerza Revelada que me los dicta y luego trato de construír una lógica que quede bien con lo que me ha dicho la «Fuerza Revelada». Pero eso va por barrios, supongo.

    Muchas gracias por tus comentarios, y espero respuestas :)

    Javier

    • Gabriel
    • 4 marzo 2012 6:09pm

    Hola Javier, te mando un saludo.

    He leído tu carta, y me ha gustado, pero pienso que partes de una serie de errores, y por ello me gustaría comentarte mis puntos de vista:

    1) Sobre el «libre albedrío».
    Dios no creó autómatas, sino que quiso que fuésemos libres, para que haciendo uso de nuestra libertad. Pero Dios, que creó todas las cosas visibles e invisibles, y a nosotros mismos, también grabó en los corazones de todos los hombres -creyentes o no- su Ley, que es totalmente justa, aunque muchas veces se oponga a nuestro libre albedrío. Así todo hombre sabe, sea creyente o no, y por insensible que sea, que robar, matar, violar, etc. atenta contra la justicia. Porque Dios nos puso dentro de nosotros una voz verdadera, pues es su voz, a la que podemos llamar, Espíritu Santo, o si lo prefieres, la Voz de la Conciencia. De esta manera cuando obramos el bien, nos sentimos felices, y cuando obramos el mal nos destruimos a nosotros mismos.
    El libre albedrío de un hombre que se deja llevar por sus instintos, puede hacer que cometa muchos errores e injusticias. Eso tristemente lo sabemos por experiencia, ya que mucho del mal que sufre este mundo, viene dado por esa falsa «libertad» del hombre, que en pos de esa libertad, comete todo tipo de atropellos para con el prójimo, lo aleja del Amor, y lo hunde en el abismo del error y del pecado.
    Afortunadamente dentro de nosotros habita la conciencia, y por eso uno sabe que estas palabras que nos dijo Jesucristo, son justas y ciertas, y que el mundo sería mucho mejor si todos las pusiésemos en práctica: «Todo lo que deseáis que los demás hagan por vosotros, hacedlo vosotros por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas».

    2) Sobre los «nasciturus» con menos de 3 meses.
    De verdad que me ha llamado la atención tu ambigua visión sobre el tema del aborto, otra vez más, dejándote llevar por ese mal entendido y fatal para ti, «libre albedrío». Dices que reconoces haber tenido muchas, muchas dudas sobre el aborto, pero veo que ya se han disipado, cuando -según tú- y no sé en base a qué nuevos descubrimientos por tí realizados, un feto de ese tiempo no es un señor como tu y como yo. En eso estamos de acuerdo, él no puede escaparse, ni defenderse, ni tan siquiera gritar, mientras que tú o yo podemos al menos intentarlo. ¿O te referías a que de momento ellos no usan pantalones ni zapatos?.
    Me gustaría mucho saber cómo has llegado a esta triste conclusión, que puede que engañe a tu conciencia, pero que para nada es la verdad. Porque tú Javier, también fuiste un «nasciturus», palabra que creo que empleas para suavizar las cosas, pero que no es otra cosa que un niño aún no nacido, y si tu madre no te hubiera querido lo suficiente, por los motivos que fuera, tu cuerpo (el mismo que tienes hoy pero más pequeño) habría sido cortado en 50 pedacitos y no habrías visto el mar, ni volar a un pájaro, ni conocido la amistad, ni probado la tortilla de patata. ¿Te das cuenta que gran putada pudo haber hecho contigo el libre albedrío?. La vida es vida de principio a fin, y la conciencia de muchos que lo niegan, saben que es así. Muchos prefieren escuchar al príncipe de la mentira, que esa humilde voz que todos, tú también llevamos dentro.
    Además, ¿quien se va a establecer el momento exacto en que un ser aún no nacido que vive y crece dentro del seno de su madre es digno de ser considerado apto para venir al mundo?. ¿Lo decidirá el partido de turno que gobierne con su libre albedrío?.

    3) Sobre el matrimonio.
    Sobre este asunto del matrimonio, veo que también tu pensamiento ha ido evolucionando como tú mismo reconoces, lo que en este punto me lleva a hacerte estas preguntas: ¿Si tus ideas han ido cambiando con el tiempo, qué te hace pensar que mañana no vas a cambiar de opinión?, y ¿eres consciente que mientras las ideas de los hombres vuelan como hojas a merced del viento, la verdad es siempre la misma?. Una verdad que cambia, no es una verdad.
    Pero en fin, sigamos con el matrimonio, que es lo que nos ocupa. Sinceramente te pregunto, y aunque utilice ejemplos un poco fuertes, quiero despertar tu conciencia. Si todo vale, ¿por qué limitar el matrimonio a dos personas?. ¿Por qué no podrían casarse 2 amigos con las misma mujer?. O en un asilo de ancianos, que tres o 4 de ellos, por tema de herencias, afectos, etc se casasen entre ellos?. También podrían casarse entre ellos todos los religiosos que viven en comunidad, pues a fin de cuentas comparten sus vidas desde siempre, y les mueven los mismos intereses. Y ¿por qué no se puede casar dos hermanos entre ellos?. ¿O los menores con los adultos?. ¿Quien somos nosotros Javier para prohibirle a la gente que tenga su propio albedrio?. Y por supuesto, ¿por qué los vecinos de una aldea de 14 miembros, donde no hay niños, no pueden adoptar niños?.
    El matrimonio es una institución muy vieja, muy sabia, generadora de vida y bendecida por Dios. Si todavía crees algo en Dios, y queda algo (yo creo que bastante más de lo que piensas) en pie de tu fe, no olvides las palabras que dijo Jesucristo:
    «¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo. y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

    Javier, estoy convencido de que tus ideas sobre el libre albedrío mudarán con los años. Ojalá que algún día la semilla que llevas dentro de ti, germine y de mucho fruto.

    Un fuerte abrazo, y espero no haberte molestado en absoluto
    Gabriel

    • joaquin
    • 23 mayo 2011 5:41pm

    Pues yo creo que una vez ha comenzado ha desarrollarse el ser humano,es decir,desde la concepción,ya que ya tiene codigo genético propio,independiente y se mueve,luego hay vida,porque se desarrolla,se mueve y tiene en sí todo lo que será y va hacia adelante,o sea,crece, esto ha de ser intocable, si alguien tiene dudas sobre si es un ser humano,ha de conformarse, el peligro de lo que sucede si se aborta voluntariamente es grave,ya que existen un 99 por ciento de posibilidades de que sea un ser humano al principio y un 100 por 100 al poco tiempo,por lo tanto considero que la Iglesia tiene razón: los católicos por creer que ya es un ser humano y los no católicos por el riesgo que conlleva,ya que la ciencia dice claramente que ya tiene código genético propio y que se desarrolla,crece.Un saludo.

    • fronk
    • 26 febrero 2011 12:32am

    Esto me recuerda a algunas noches de estudio y katovit… aunque en versión 2.0.
    Gran carta…

    • f
    • 25 febrero 2011 10:03am

    Hombre, si lo planteas todo en términos de «libre albedrío» no sé para qué hay leyes, no sé por qué no dejamos que cada cual haga lo que quiera… y allá con su conciencia.
    Y tampoco entiendo tanto revuelo con los intentos de la Iglesia de influir en la vida social, en la vida política; está en su derecho, como cualquier otra organización, empresa, sindicato, banco… Siempre que se usen los mecanismos legales para ello.
    Ya que te posicionas en la delgada línea roja, creo que es mejor considerar (te) como desde fuera, es decir, como «ex-católico»:
    Hace años me contaron una «historia» (¿parábola?) bastante clara al respecto; hablaba de una mujer que explicaba a su confesor que había fundado una nueva iglesia; que como no estaba muy de acuerdo con algunas de las posturas oficiales, o algunas de las aperturas de la Iglesia, había fundado la suya propia, con sus propias normas. Ante la sorpresa del confesor, éste le preguntó si esa nueva iglesia tenía ya muchos fieles, a lo que la señora respondió que iba muy bien, que de momento eran ella y su sirvienta, aunque lamentablemente no estaba segura de que la sirvienta se fuera a salvar…

    • Javier Cabo
    • 25 febrero 2011 1:36am

    Hola. Yo soy ateo. Desde hace muchos años ya. Me alegra encontrar entre vosotros, los creyentes, apoyos al laicismo más escrupuloso en lo de todos. Es a mi juicio algo fundamental para que podamos cohexistir en paz. Respetándonos unos a otros como personas pues las ideas no son objeto de derecho.

    Es bueno que todos tengamos claro que, en lo de todos, los valores comunes, la ética común y la moral común están escritas en la declaración universal de los derechos humanos, donde no se menciona ni a vuestro dios ni a ninguno de los otros dioses. Al caso son irrelevantes pues forman parte de un derecho: el de creer o el de no creer. Un derecho humano que tenemos las personas.

    Por cierto: los fetos no sienten hasta la semana 30. No tienen órganos para desarrollar la consciencia hasta la 26… llamarlos antes de que sean viables fuera del vientre de la mujer personas… pues no parece tener cabida. ¿que os parece para esos casos posteriores, en los que los médicos si puedan garantizar la supervivencia ya fuera de la embarazada… que propongamos la cesárea si la mujer desea acogerse a su derecho humano de no ser madre?.

    Y nada, concuerdo con vosotros en la vergüenza que debeis sufrir por ver a los líderes de vuestra religión tan integristas, tan fundamentalistas, tan canallas. Mi solidaridad hacia vosotros y toda mi simpatía y ánimo. Igual la solución es un nuevo cisma. Total, ya sois 32.000 las sectas cristianas. Y es que no os pone de acuerdo ni dios ;) (es un chiste)

  2. Y se me olvidaba añadir que, el debate, siempre que sea civilizado, enriquece. Aunque no se llegue a ningún acuerdo, sólo el conocer otras opciones merece la pena.

  3. Como católico practicante que soy, estoy en general de acuerdo con la entrada. Quizás el único problema sea la generalización implícita; no todos los católicos piensan igual sobre estos temas.
    Que es parecido al problema de la Iglesia: una organización tan grande se ve públicamente representada por integrantes de ala ultraconservadora, cuando los ¿millones? de católicos son un colectivo mucho más plural.

    Y de los temas éticos que planteas, el único que me da realmente problemas es el aborto. Porque, ¿en qué momento un conjunto de células se convierte en una persona? Y el no saber la respuesta a mí me deja con muchas dudas.

    • Pepe
    • 24 febrero 2011 12:39pm

    Querido Javier, creo que cada parágrafo de tu post daría para varios comentarios: aborto, matrimonio, dioses… Es rico, propugna el diálogo. Sólo me centraré en un punto -que se desprende de todo el texto-, ciertamente controvertido por incomprendido o mal asimilado: el laicismo (en español aún no existe en el DRAE la voz «laicidad», todavía galicismo o catalanismo). En rigor, católicos como cristianos y personas religiosas de otras confesiones estamos tan necesitados de laicismo como aquellas personas cuyas creencias no son religiosas o que, simplemente, no tienen iglesia o religión organizada.Pues el laicismo «defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa».Esto, por un lado; por otro, no sólo defiende sino que potencia la convivencia de unos y otros en la sociedad general.La España actual es rica en aportes humanos y espirituales venidos de allende nuestras fronteras, la inmigración sin duda nos enriquece. El laicismo posibilita que la convivencia sea enriquecedora, no agresora.
    Lo han descubierto muchos colectivos católicos que buscan vivir su fe, una fe no mediatizada por determinadas estructuras de poder. Católicos que quieren ser -ellos también- independientes.
    Está por descubrir el verdadero significado del laicismo. No como lesivo o agresor, sino como caldo de cultivo de las libertades y, en definitiva, de la verdadera y recta religión.

  4. Es estupenda. Quizá, por el amplio abanico de propuestas a tratar, se quede corta, pero es una carta, no un ensayo. Promete muchos puntos en los que entrar y muchos de lo que sacar algo en claro.
    Tenemos una formación similar (excepto colegio del Opus; católico sí, pero la suerte que tuve es que eran muy liberales. Tampoco estudié aquí en España, sino en el extranjero, aunque todos los sacerdotes eran españoles), preferencias sensuales similares pero viaje espiritual ligeramente diferente.
    No he pasado por todas las etapas que cuentas, por lo demás normales, en la evolución de la personalidad humana. Y quizá he tenido suerte, pues nunca he luchado contra la Fe. Fe en su concepto genérico, no en el estrictamente católico (o de cualquier religión monoteísta de la actualidad.) No he tenido esa necesidad. Como en una epifanía (escrito en minúsculas, porque, aún siendo trascendental para mí, no lo veo como algo extraordinario en cuanto a frutos inmediatos), mi visión y sentido y sentimientos con respecto a la Fe, la Vida y Dios cobraron sentido a la vez, y ese sentido fue de integración y apertura, un tanto brusca, que se ha ido posando conforme el tiempo ha ido pasando.
    Descubrir que la Justicia es difícil y deseable pero nunca alcanzable por completo, que la Razón no necesita de argumentaciones que no atrapen más al ego; que la Fe no necesita de símbolos ni credos, aunque sean grandes instrumentos para su enseñanza; y que la Vida es algo más que un bien que se transmite y que nunca, nunca se quita, son partes de mi pensamiento que se han ido gestando e integrando con los años y que no son fáciles de transmitir a los demás.
    Vivo más un conflicto con mis deseos sensuales por el supuesto daño que puedo infligir a otros más que a mí mismo; me ocurre algo similar cuando desempeño mi trabajo.
    Creo que la Iglesia Católica es renuente al paso del tiempo; lo ha sido el Judaísmo y lo sigue siendo el Islamismo; aun las supuestas religiones del Oriente más lejano, que creemos serenas, tienen en sus raíces, como toda construcción humana, luchas intestinas que los no iniciados desconocen: es lo normal, sólo podemos hablar de lo que conocemos de cerca. La Iglesia Católica debería ser ejemplo de lo que su fundación fue: una revolución, un aire fresco. Pero mientras siga enfrascada en ser humana vulgar más que humana divina, nada se podrá hacer.
    Por lo demás, el matrimonio gay está bien, pero no me gusta llamarlo «matrimonio gay» porque lo diferencia del resto. Dos personas se unen y ya está: es un matrimonio, una unión, un proyecto. Dios no hace concesiones, no nos señala con el dedo. Dios es generalista, es universalista, es generoso, es derrochador consciente, es hacedor, es constructor….Lo opuesto a los proyectos humanos. No hay duda con eso: igualdad de derechos ya que hay igualdad de deberes.
    Dios está dentro de nosotros. De cada uno. No hay duda: es lo que nos hace iguales. Si no, este teatro del mundo no tendría sentido. Hay personas miopes y las hay ciegas; las hay que se aferran a lo que creen y que no aceptan la diversidad (¿algún paralelismo con lo dicho antes?); hay que dejarlas estar, mientras cumplan la Ley; cuando no, deben ser castigadas según lo estipulado en la Ley.
    Y el aborto…La ley actual, maquillada para hacer de cortina de humo (como muchas otras) y así ocultar los graves defectos de un gobierno sin cabeza pensante, está mal estructurada. Sólo concibo el aborto por causas realmente médicas: fetos anormales, con graves defectos; madres con altas posibilidades de perder la vida. No hay duda con ello. Tampoco.
    Por lo demás, el mundo gira, y no es, siendo el mismo, la sombra de lo que hace diez, veinte años es. Seguro que no lo será dentro de veinte años más. Así es la vida. Un perpetuo cambio.

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