Europa, Europa

“[…] El europeo no puede vivir a no ser que se embarque en una empresa unificadora (…) Sólo la determinación de construir un gran grupo de personas del continente daría nueva vida a los pulsos de Europa. Se empezaria a creer en ella de nuevo. […]”

(Helmut Kohl)

Como todos (bueno, como pocos) saben, el día 7 de Junio se celebran elecciones al Parlamento Europeo, esa gran insitución que es la segunda asamblea electa más grande del Mundo. Y yo, muy orgulloso que me siento de participar en ella (más por cuestiones filosóficas que por intereses políticos, la verdad)

Para mí,la idea de la Europa Unida, es de las mejores que se han parido (políticamente) en el Mundo desde la II Guerra Mundial. La UE, y la ONU.

Dicho esto, la verdad es que Europa a día de hoy es una entelequia, una abstracción que, más allá del Euro, la banderita azul, y ciertas directivas “exóticas” que vienen de Bruselas, se queda, para el común de los mortales, en poca cosa. En otras palabras: Si hace tanto tiempo que tenemos Unión Europea, 7 años de Moneda Unida, otros tantos de Schengen, etcétera…¿Por qué la cosa avanza tan lenta?

Robert Schuman, que fue uno de los padres de la Unión Europea, “nuestra nueva gran Patria” (como dijo Maragall en la Inauguración de los Juegos Olímpicos), dijo que “Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.”. Y creo que es cierto, y necesario que sea así. Pero como en casi todo, eso tiene un reverso…La lentitud que roza la inmovilidad…Recuerdo que había un chiste durante la Transición que (creo que de Chummy Chumez, o no), que venía a decir algo así como “No solo estamos haciendo una transición que deja boquiabierto al Mundo sino que además no acaba nunca”. Pues esa es un poco la sensación que tengo con respecto a la Unión Europea en general, y al Parlamento Europeo en particular, una institución que puede llegar a asombrar al mundo…pero que a la hora de la verdad no acaba nunca de articularse.

La Unión Europea, institucionalmente es un Drama. Lo tuve que estudiar en la carrera, y eso es horroroso. Instituciones por aquí, controles por allá, vetos, mayorías cualificadas, compromisos de Ioaninna, etc. Y ese drama, también se ve con respecto al ser del Parlamento Europeo.

Europa, legislativamente, se supone que es bicameral (cójase ese concepto con pinzas). Por un lado está el Parlamento Europeo y por otro está el Consejo de la Unión Europea. Uno es el que votamos, y el otro no, sino que son los ministros de los Gobiernos de cada país, en cada tema.

Pues bien, esas dos cámaras, se supone que son el “Poder Legislativo”, (y la Comisión Europea, el “Ejecutivo” -más o menos; todo muy “más o menos”-) son las que nos vienen a “legislar” en “codecisión” (ya empezamos con los palabros), es decir, deciden entre ambas lo que se aprueba, en la mayoría de los casos…

Pero hay trampa: El Parlamento no tiene iniciativa legislativa, y los Ministros (El Consejo de la Unión Europea), sí. Dicho con otras palabras. Puede discutir iniciativas de otros, pero no puede iniciar una iniciativa, en general.

Es decir; es como si en España, el Congreso sólo pudiera votar lo que le presenta el Gobierno (sí, puede vetarlo, intentar modificarlo, etcétera). Pero aunque el Congreso en Pleno quisiera crear una ley nueva, no podría, porque hasta que no lo presente el Gobierno, nada. Pues más o menos es eso: Estamos hablando de una cámara, elegida directamente por el pueblo, (es decir, que tiene legitimidad directa), y no tiene la potestad de iniciar legislación: Quien la tiene es el Consejo de la Unión, los ministros. (Dicho en román paladino: Unos señores que cuya legitimidad viene de haber sido nombrado por otros señores que han sido nombrados Jefes de Gobierno por una camara que ha sido nombrada por un pueblo, tienen la iniciativa legislativa, y una camara que viene directamente del Pueblo, no puede proponer Reglamentos, directivas, etcétera.)

Dijo no se quien, que si la Unión Europea fuera un Estado, no podría entrar dentro de ella misma por no cumplir los estandares democráticos más básicos. Y simplemente uno tiene que cogerse los tratados, para darse cuenta de que es cierto…

Pues bien, señores Parlamentarios Europeos, a los que yo tengo que votar: Tienen Legitimidad Directa, primaria, proviniente del Pueblo Europeo. Usenla, que para eso les pagamos. A ustedes les ha elegido el Cuerpo Electoral Europeo en pleno. Usen esa legitimidad para hacer que todos los europeos nos sintamos más cerca de esa “nueva gran Patria nuestra”, y más orgullosos de ustedes.

Dijo Otto von Bismarck que “Quienquiera que habla de Europa se equivoca: ésta es una expresión geográfica.” Eso no es cierto. Y están ahí para demostrar que no es cierto. Piensen en Europa y no piensen en su Partido.

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