Doble Moral

Doble MoralEsta entrada viene a cuento de un interesante debate que tuve en Twitter con Antonio Cartier, y con Cristian Alcazar, a vueltas de la doble moral, por un comentario en mi anterior post sobre las feministas y Rubalcaba.

El tema está en lo siguiente: Yo sostengo que en la política en general, y en todos los partidos, hay una doble moral como un templo; pero no solo en la corrupción; en el machismo, en las salidas de tono, etcétera. Y parte (parte) de la argumentación para rebatirme se sostenía en la idea (absolutamente cierta) de que lo que tampoco es justo es que se juzguen hechos distintos como iguales.

El problema para mí, reside en que los hechos cuando lo hacen los propios, siempre son distintos. Pongamos un ejemplo:

Sale en un periódico que el Partido Adversario tiene un caso de corrupción

Reacción: Al abordaje! Twitters, monotema en las próximas ruedas de Prensa, pedida de dimisiones, “ya están como siempre”, interpelaciones, que son unos corruptos, etcétera.

Sale en un periódico que el Partido Propio tiene un caso de corrupción

Reacción: Bueno; esto es una manipulación del Partido Adversario como siempre, es una manipulación, son datos falsos o fuera de contexto, hay que esperar a tener más datos, hay que esperar que haya imputación firme, y cuando la cosa está clarísima, cristalina, que no hay donde escapar, entonces sí se pide la Dimisión o se acepta, a veces a regañadientes (Esto no aplica a todos los militantes de los partidos; hay honrosas excepciones que son claramente minoritarias)

¿Vemos la diferencia? Y siempre se me dirá (porque siempre siempre siempre se dice), que son casos distintos (y aquí es donde me hace gracia; SIEMPRE son distintos en favor del partido propio). Para mí eso es Doble Moral. Es buscar excusas para no tener que enjuiciar tan rapidamente y tan severamente a los propios (es lógico y humano: Veo más probable y más lógico un caso de corrupción de mi adversario que de mi hermano; así que cuando sale algo de mi hermano, lo primero que hago es no creermelo y pensar que es una campaña en su contra)

Esto aplica muchísimo más en Declaraciones Políticas (y no dentro del mismo partido, sino en la misma tendencia ideológica)

Imaginemos:

En el Partido Contrario a mi ideología alguien hace unas declaraciones que pueden ser homófobas. Reacción: Nota de prensa, rueda de prensa, campaña en Twitter, Grupo en Facebook y manifestaciones en la Sede del Partido.

En el Partido Cercano a mi Ideología alguien hace unas declaraciones homófobas. Decimos que se ha malinterpretado, que no era eso, o a la salida de una rueda de prensa, en una pregunta alguien dice “eso no me ha parecido bien”. Y punto.

Esto para mí tiene un nombre (ver el título del post). Y me dicen mucho que no es eso, que son cosas y casos distintos, etcétera. Y a mí no me gusta la política así. Me gustaría que pusieramos una regla, y que la aplicáramos a todos por igual. Porque aquí lo que se hace es: Si son los otros, busco los matices para condenarlo más y si son los propios busco los matices para defenderlo. Y ahora que alguien me diga que eso no es Doble Moral.

La política en este país, (y en todos los países), es un proceso que cerebralmente va al revés que como debería ir. Debería ir de la siguiente forma:

Hay un hecho político; pienso sobre él y llego a unas conclusiones.

Pero el problema es que va así:

Hay un hecho político, sé las conclusiones a las que tengo que llegar, y trato de forzar el argumentario para llegar a ellas.

Es humano, y lo hacemos todos; todos tratamos de justificar a los de nuestro grupo y reforzar nuestra ideología tratando de justificar los excesos de los propios; pero llamémoslo por su nombre: Doble Moral.

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  • Comentarios (7)
  1. @fr_Carrillo: muy buena reflexión; me dejas pensando.

  2. La doble, triple o cuádruple moral están muy instaladas en nuestra sociedad y la política es sólo una parte de esto. Hace tiempo escribí sobre esto: control de la inmigración pero ‘yo’ tengo señora sin papeles cuidando a mis padres y que me cae estupendamente; no al enchufismo pero llamo a quien conozco para que me adelante; etc etc

  3. @elcarty Pero por supuesto! Yo peco como el que más y más que muchos…El problema de la Doble Moral “inconsciente” es que no la ves, hasta que te la dicen y la razonan…no te creas que la conversacion de ayer y tus comentarios no me dejaron pensando…

  4. @Treintanyero Claro que puede existir inconscientemente. De hecho, creo que en la mayoría de los casos (al menos de los votantes o militantes sin cargo) es siempre así. Pero a ti (o a cualquiera) le puede pasar lo mismo, e inconscientemente ver más grave un hecho que otro porque fulano te caiga bien o mal. Es todo demasiado complejo.

  5. Telegráficamente:

    @elcarty: Sí, entiendo tu argumentación, y tienes razón en muchas cosas; sólo un matiz a lo dicho por mí: Es que quizás también hay una doble moral inconsciente, que hace que nuestra valoración sincera de un hecho parecido sea distinta según quien lo haga; es sin maldad, e inconsciente, pero es.

    @fr_Carrillo: Es que yo creo que en eso la Sociedad es resiliente, y como da por seguro que va a haber corrupción, el partido que más rápidamente reacciona contra la propoa corrupción está mejor visto…en otras palabras; queda mejor se implacable con la corrupción propia y extraña que ser implacable con la extraña y tratar de minimizar la propia.

    Abrazos a ambos!

    • francisco
    • 28 octubre 2010 11:18am

    Yo creo que el problema no es el “hecho humano” de disculpar al amigo tanto como que los partidos políticos son máquinas de ganar elecciones. Trabajan para ello.

    Si tu reconoces tus corruptos o tus bocazas mientras el rival los oculta y defiende entonces le concedes ventaja electoral. De modo que los partidos hacen lo adecuado para su función como entidad, que es ganar elecciones.

    Si los partidos en lugar de máquinas electorales fueran máquinas de gobierno, entonces acabar con los corruptos podría ser una función adecuada.

    Los partidos no son el problema, lo son los votantes. Porque no tenemos que sentirnos obligados a ganar elecciones.

    Por ejemplo, yo no voy a votar al alcalde de mi ciudad porque creo que ya se le ha pasado su ciclo (y es del partido de mi “cuerda) y me estoy pensando seriamente votar en las autonomicas por culpa de algunas actitudes y de las decisiones tomadas en cierta ciudad levantina por cierta ex-responasble de organización.

    Y lo duro es que no me lo debería estar pensando, según mis convicciones la solución es obvia.

    La culpa de la corrupción no es de los demás, es mía.

  6. Por alusiones:
    En el debate no negamos la existencia de la Doble Moral por parte de muchos de los que vivimos la política (no “de la política”). Lo que, al menos yo, quería transmitir es que tras la acusación de doble moral muchas veces se esconde, a su vez, otra doble moral. Me explico, si yo te llamo tonto, obviamente, no es lo mismo que si digo que eres un ladrón hijo de puta. Ambos son insultos, pero nuestra “educación social” nos dice que son diferentes. La Doble Moral sobre la Doble Moral que digo, es aquella en la que se pide tratar ambos casos (ojo! que todavía no he hablado de partidos) de igual manera.
    Así mismo, existe una tercera Doble Moral: “como yo milito en un partido, mis opiniones no son válidas”. Eso, además de ser un pensamiento antidemocrático, busca reducir al absurdo las opiniones políticas desde un supuesto status superior o de una “razón per se” por opinar desde la no-militancia. Debemos debatir con argumentos, no con prejuicios y pensar que yo pienso lo que pienso porque me “lo dice” mi partido, es un prejuicio. Es más, el desarrollo es más bien al revés: como pienso lo que pienso, milito en un partido que piensa/actúa más o menos como yo. Y por eso lo defiendo.

    El problema reside en que las palabras no son números y no podemos ordenarlas objetivamente (10 es mayor de 7, siempre). Y mucho más si contamos con contextos, matices, intenciones… pero tan estúpido es actuar con esa doble moral de la que acusas (como esto perjudica a mi partido, me lo callo) como pensar que los militantes actuamos siempre con esa doble moral.
    Con esto lo que conseguimos es reducir a la nada los debates, y mucho más si usamos como argumento para defender a alguien aquello de “no dijiste eso cuando el de tu partido dijo nosequé” (como he visto que hoy mismo has escrito en otro blog). Es más, aún dando por sentado que tuvieses razón y ambos casos fuesen equiparables, es entendible que uno no ataque a su partido (porque él es parte de ese partido), lo que no entiendo (y creo no haber hecho nunca) es DEFENDER a alguien solo por ser de mi partido. Puede parecer una contradicción, pero es un pequeño gran matiz

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